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Los locales no fueron capaces de sacar la victoria. / Leonoticias

tercera división

Otros puntos que vuelan

  • La Virgen vuelve a dejar abierto un partido en el que se adelanta hasta en tres ocasiones y suma un punto ante el Ávila

Un día más que las caras de alegría no pueblan Los Dominicos. La Virgen ya suma cuatro jornadas sin ganar y dos en los que ha dejado escapar la victoria. El conjunto verdiblanco ha empatado 3-3 frente al Real Ávila en Los Dominicos pese a adelantarse hasta en tres ocasiones.

Una vez más, el partido comenzó bien para los de Roberto Carlos. No se había cumplido el primer cuarto de hora cuando Dani Alonso ya había marcado. La Virgen se ponía por delante, pero no supo aguantar esta ventaja en el marcador.

Los nervios, la presión o pensar en fantasmas del domingo hicieron que las piernas de los jugadores locales temblaran. Indecisiones, elegir malas opciones y varios errores condenaron a los de Roberto Carlos, que vieron como Iván empataba el partido. Las malas noticias en el tramo final de la primera mitad no cesaban para los locales ya que, justo antes del descanso, Álex Pérez era expulsado por doble amonestación.

Intercambio de golpes

Con este panorama, Roberto Carlos decidió revolucionar al equipo. Un doble cambio en la reanudación fue su apuesta que, en primera instancia, salió bien. Lucho, uno de los que entraron al campo, anotó el 2-1 en el minuto 2 de la segunda mitad. Parecía que, de nuevo, las nubes que sembraban el cielo virginiano se disipaban, pero Toño, cuatro minutos después, volvía a empatar el partido.

La Virgen, a base de garra y con uno menos, seguía luchando contra ese supuesto sino que le iba a dejar sin victoria. Y volvió a plantar cara a ese destino. De nuevo Lucho adelantó a los virginianos y, de nuevo, la alegría duró poco. Javi de Mesa, ocho minutos después de que el delantero local completase su doblete, colocaba el 3-3.

La tensión se hizo patente en el tramo final. Tánganas, juego trabado y muchas interrupciones fueron el 'canto de cisne' de un partido en el que La Virgen, de nuevo, no pudo evitar su sino: un nuevo partido que no fue capaz de cerrar.