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El Atlético Astorga es una apisonadora

Paulino, durante un partido del Astorga.
Paulino, durante un partido del Astorga.
  • El equipo de Paulino pasa por encima del Cristo Atlético con enorme solvencia y logra la séptima victoria consecutiva

Nada de lo que se pueda contar alcanza para definir el estado de gracia en el que se encuentra en la actualidad el Atlético Astorga. Con una contundencia extraordinaria el equipo de Paulino ha sumado este miércoles una nueva victoria. Tres puntos más en el casillero de un conjunto, el maragato, que en esta ocasión convirtió en su víctima al Cristo Atlético.

Apenas tuvieron que esperar dos minutos los aficionados en La Eragudina para ver cómo su equipo lograba en el primer tanto. Fue Javi Amor quien sin dejar margen para el error logró el primer tanto del partido. Hacia el primero Javi Amor y Puente escribía el próximo tanto, en esta ocasión en el minuto 15 del encuentro.

La superioridad del Astorga era notable y el Cristo Atlético apenas podía oponer resistencia al juego desplegado por los maregatos. De esa superioridad tan notable y que resultaba incontestable llegó en esta ocasión un nuevo tanto. Era el minuto 25 y Juan Bardal apuntullaba con el tercero.

Desconcertado, sin poder en ningún momento frenar las embestidas del rival, el Cristo Atlético encajó apenas tres minutos después el cuarto tanto del encuentro.

Fuera de sí, desconcertados, con la sensación de que nada se podía hacer ante un rival como el Atlético Astorga lo cierto es que el quinto gol de la tarde, la puntilla para el encuentro, llegaba a renglón seguido con la firma de Taranilla.

Segunda mitad de trámite

Cierto que marcó el Cristo Atlético y cierto que aún quedaban 45 minutos por delante para que el encuentro aún pudiera alterarse pero la distancia entre un equipo y otro era tal que el tiempo de la segunda mitad podría haberse considerado como 'extra'.

La segunda mitad en La Eragudina fue un puro trámite, un tiempo que se podrían haber ahorrado los dos equipos y los espectadores. Sobraron los primeros 45 minutos, en los que Paulino pudo ver con orgullo cómo su equipo se situaba muy por encima y cómo sentenciaba con sobrado aplomo.