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La magia de una chistera, el encanto de un teatrillo y el vértigo de un triple salto

El derbi y cuatro más

De la dimensión del encuentro de este domingo dice mucho su propio escenario, un reino, y el calado de sus protagonistas, dos equipos aparentemente bien armados, con fibra, hoy capaces de mirarse a los ojos

Javier Calvo
JAVIER CALVOMadrid

El fútbol tiene la magia de una chistera, el encanto de un teatrillo y el vértigo de un triple salto mortal. Mucho más si, como en esta ocasión, apunta a un derbi cuya espera se ha prolongado durante casi medio siglo.

De la dimensión del encuentro de este domingo dice mucho su propio escenario, un reino, y el calado de sus protagonistas, dos equipos aparentemente bien armados, con fibra, hoy capaces de mirarse a los ojos.

La cita, en la vertiente local, es un sueño. El mejor sueño, en realidad. La Cultural desde los alegres años 70, siempre fue un club empeñado en cavar su propia fosa.

Son palabras gruesas, pero reales. Los históricos, que hoy recuerdan el pasado en clave de anécdota, reviven aquellos tiempos en los que el equipo rifaba jamones para pagar a los jugadores, o cuando la plantilla sin una peseta para cobrar comía patatas porque la historia no daba para más de sí.

Todo ello por no hablar de la feliz etapa del ladrillo, donde se acarició el cielo antes de caer al infierno, o los concursos de acreedores y los impagos que llevaron a una desaparición 'de facto' evitada finalmente por un tipo extraño pero clave para la supervivencia de este club, Javier Baena.

La Cultural es la historia de León, con sus momentos de grandeza y con sus miserias, con sus claros y sus sombras. Pero más allá de todo ello, es cierto, la entidad, es sentimiento.

Su éxito de Aspire no es la salvadora apuesta por la Cultural sino la comprensión de su filosofía como entidad deportiva y el acierto en la elección de los consejeros

Quizá por eso Aspire, dependiente del propio gobierno de Catar, inclinó su apuesta inversora por este club maltrecho y desnutrido.

Su éxito no es la salvadora apuesta por la Cultural sino la comprensión de su filosofía como entidad deportiva y el acierto en la elección de los consejeros. Antonio Martín y José Lasa, consejeros delegados de la SAD, son dos tipos formidables, en lo deportivo y en lo personal.

Ligados al baloncesto y por extensión a Felipe Llamazares, exarbitro ACB y hoy director general de la entidad, Martín y Lasa se han convertido en una ejemplar correa de transmisión entre León y Catar.

¿La clave? La clave del éxito de Aspire la ha dado a conocer esta misma semana Antonio Martín durante el encuentro mantenido en Madrid con leonoticias y El Norte de Castilla. Martín vive en León, sí en León, en la provincia, su familia tiene la raíz prendida en esta tierra y su capacidad de análisis llega a sorprender: «Entendemos a la Cultural no solo como un proyecto de Aspire, es un proyecto de León, de toda la provincia de León. Y por encima de todo entendemos que el club no es nuestro, es de los aficionados que acuden al campo. Tenemos claro que lo nuestro es estar en un segundo plano, ayudar, apoyar, respaldar cuando es necesario, pero se trata de un proyecto común».

Lasa es Lasa. Ya se sabe. Lasa/abogado es el hermano gemelo de aquel Lasa/jugador. ¿Se acuerdan? Aquel tipo bajito para vivir entre gigantes

Por ahí llega el éxito de Aspire, una academia capaz de integrarse en el siempre complicado tejido leonés y que abre una puerta deportiva y comercial a la provincia que aún no se ha llegado a aprovechar al cien por cien, especialmente en el aspecto comercial donde aún -incomprensiblemente y quizá por falta de visión institucional- se encuentra en pañales.

Lasa es Lasa. Ya se sabe. Lasa/abogado es el hermano gemelo de aquel Lasa/jugador. ¿Se acuerdan? Aquel tipo bajito para vivir entre gigantes, poco hablador, sereno, aquel chaval que se movía por el campo con un balón, una escuadra, un cartabón y una calculadora en el bolsillo.

Y nada ha cambiado solo que ahora aquellas armas que le servían para tumbar molinos gigantes le sirven para ser un refutado asesor en el siempre complicado mundo del deporte.

Todo ello, bien agitado, y salpicado con una pizca de fortuna, ha servido para que hoy la Cultural tenga un aspecto limpio y aseado. Tanto que incluso mira con cierta solvencia a la cita dominical.

Y en eso también se ha ganado. Llega el Valladolid, hay derbi, pero sin estridencias, derbi con mayúsculas, de gladiadores, pero deportivo. ¿Que es lo mejor del Valladolid?... pues... que tiene un presidente de León.

Tampoco por ahí el partido pierde fuelle. Todo lo contrario. Carlos Suárez entiende a los leoneses, conoce la tierra, sabe de su forma de pensar y de actuar y desde luego entiende la rivalidad con Valladolid sin duda alguna.

«Entendemos a la Cultural no solo como un proyecto de Aspire, es un proyecto de León, de toda la provincia de León. Y por encima de todo entendemos que el club no es nuestro, es de los aficionados que acuden al campo»

Y con todo eso, suma. Lo hace siendo un buen amigo de Antonio Martín, de José Lasa y de Felipe Llamazares. Lo hace porque cree tanto en el deporte como en la 'salsa' de la mejor rivalidad, de la rivalidad mejor entendida. Y por ello concluye lo que todos piensan: «Será un gran partido, una fiesta del deporte, con mucha rivalidad, pero deportiva».

Sólo hay que ver a los protagonistas del encuentro promovido por leonoticias y El Norte de Castilla para entender de qué va el duelo en el 'Reino de León'. Va de enfrentamiento y rivalidad, va de un balón y un partizado, va de magia, teatrillo y saltos mortales. Va de deporte y de fútbol, pero con mayúsculas. Y el mejor ejemplo ver cómo cuatro históricos del deporte se estrechan la mano con una sonrisa.

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