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«Un momento histórico»

Juan Carlos Navarro, pensativo en el vestuario tras ganar el bronce. / EFE

JAVIER IMBRODA

Se nos fue Navarro, y con él algunos nos vamos un poco también. Lo vi debutar en Sídney y lo he visto retirarse en Estambul, donde hace 16 años ganábamos la medalla de bronce, y donde empezaba a asomarse una generación que conquistó nuestro corazón y el baloncesto mundial. Se despide con otro bronce.

Éxitos, medallas, campeonatos, compromiso, magia, alguna que otra decepción, algo que forma parte del deporte a ese nivel, una actitud admirable dentro y fuera de la cancha. Con Navarro se va el mejor jugador exterior español de todos los tiempos. Un tipo discreto, alejado de los grandes focos mediáticos, pero enorme con el balón en las manos. Sus ‘bombas’, su rapidez, su confianza, su carácter ganador, su elegancia en la victoria y en la derrota.

Algunos piensan, «se tenía que haber ido antes» o «el seleccionador no tenía que haberlo llamado». Desconocen la importancia de Navarro en la selección aun sin ser el que ha sido. Lo desconocen.

Tengo guardado, entre otros recuerdos, una acción cuando nos jugábamos el pase a cuartos de final en Estambul 2001. Después de ir ganando todo el partido contra Israel, a falta de un minuto, se nos pusieron por delante un punto. Sacamos de fondo, recibió Navarro, y salió veloz hacia canasta como un poseso. ¿Dónde va?, me dije. Y consiguió canasta más adicional. Exactamente, ‘eso’ era lo que tenía que hacer. La ‘criaturita’ tenía 21 años recién cumplidos. Lo vamos a echar mucho de menos.

España se despide del Eurobasket con una medalla de bronce. Un éxito más. Fíjense qué nivel ha alcanzado nuestra selección, que un campeonato donde ha jugado nueve partidos, ha ganado ocho y un bronce, no termina de satisfacer a algunos. Tremendo.

Agradezco al grupo Vocento que me haya permitido desarrollar mi carrera de entrenador de salón. Ya saben, ese que nunca se equivoca.

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