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«Sin defensa no hay paraíso»

Luka Doncic, frente a Marc Gasol. / EFE

JAVIER IMBRODA

Eslovenia pasó por encima de nuestra selección. Fue inesperada la contundencia de cómo se produjo. Superior desde el comienzo, no sólo no cedió ni un momento su liderazgo, sino que fue aumentando la diferencia conforme avanzaba el partido sin permitir a España ningún respiro. Felicitarlos. Esto es deporte. Quien es mejor, gana.

¿Y por qué? Por el lado del rival, ya venían avisando de su potencial no sólo ofensivo, sino con una mentalidad defensiva que solventaba posibles carencias, sobre todo interiores. Eslovenia, su entrenador, Igor Kokoskov, aplicó la misma receta ofensiva que otras selecciones habían intentado contra España. Con la diferencia de que esta vez tuvieron más acierto y más consistencia. Cuatro jugadores abiertos, un interior que sólo se beneficiaba de pases en continuación de bloqueos, y Dragic junto a Doncic, jugando 2x2 y asistiendo, tanto interior como exteriormente. Ese juego hace que Marc Gasol tenga que salir a defender fuera, lo que favorecía su juego. Emparejarse con Randolph dificultaba su defensa.

Con esa premisa ofensiva, se fueron al descanso anotando 49 puntos con un ¡¡¡67%!!! de acierto desde la línea de tres, para terminar el partido con un 56%. Impresionante porcentaje.

España no estuvo al nivel defensivo que requería la ocasión. Esta vez la defensa exterior fue excesivamente blanda. Estuvieron muy cómodos todo el partido. Y ofensivamente no encontramos el equilibrio necesario. La frustración defensiva nos dejó sin argumentos ofensivos. Scariolo ya avisó de nuestras carencias defensivas que ha sabido minimizar todo lo que ha podido y que unido al talento ofensivo nos ha llevado a luchar por las medallas. Hoy fue una evidencia.

No hubo reacción, y nos quedamos sin final. Conozco ese vestuario, y sé que estarán, dentro del golpe recibido, comunicándose para recuperarse emocionalmente. Hay una medalla en juego. Pasada la decepción, aún queda mucho por jugar.

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