Un día para olvidar

Pesic trata de zafarse de los centrales noruegos. / Peio García

El Abanca Ademar cae en el Palacio ante el Elverum y compromete sus opciones de clasificarse para la siguiente ronda de la Champions League

RUBÉN FARIÑASLeón

No era el día del Ademar. Aunque no se sabía. La Champions tiene ese aroma especial a día grande y a ello se agarraba el equipo leonés para saltar a la cancha 72 horas después de afrontar el anterior partido.

El conjunto marista ha caído por 26-30 ante el Elverum de Noruega y compromete así sus opciones de clasificación para la siguiente ronda.

Rafa Guijosa estaba obligado a tirar de profundidad de banquillo para este partido tras la ‘paliza’ del miércoles ante el Barcelona.

Salía bien el Abanca Ademar, que en la primera jugada dejaba su carta de presentación con un gol al contragolpe de Mario López.

De la mano, o mejor dicho con todo su cuerpo, de Vladimir Cupara, los locales conseguían estirar el marcador con un tanto de Fede Vieyra, que ponía el 4-2 en el minuto 6.

26 Ademar

Biosca (ps), Mario López (4), Simonet (1), Vejin (4), Juanín, Carou, Rodrigo Pérez (2), Piñeiro (3), Vieyra (4), Cupara (p), Jaime Fernández (3), Acacio Marques, Gonzalo Pérez (2), Pesic, Costoya (3)

30 Elverum

Linderud, Thorsteinsson, Borresen (3), Mehl, Lindboe (4), Orsted (2), Burud (2), Ekren (1), Poklar (5), Frederiksen (6), Oeien (ps), Hanisch (3), Gullkisen (3), Jonsson (1), Negaard (p)

parciales
3-1, 4-3, 5-4, 6-7, 7-10, 10-12; descanso; 12-15, 15-16, 17-18, 19-22, 22-25, 26-30
ÁRBITRO
Daniel Freitas y Cesar Carvalho (Portugal)
INCIDENCIAS
Partido correspondiente a la tercera jornada del Grupo C de la Champions League disputado en el Palacio Municipal de los Deportes de León ante 3.500 personas

Comienza la cuesta abajo

Pero pronto se daría cuenta el cuadro marista de que el Elverum no había llegado a León para participar de las Fiestas de San Froilán. Su guardameta, Negaard, erigió un muro sobre la portería y los ataques morían siempre ante su figura.

Frederiksen empataba el partido, 4-4, en el minuto 11 y llevaba a Rafa Guijosa a usar su primera tablilla verde para detener el partido. Parecía surtir efecto la reprimenda a sus jugadores, que en un abrir y cerrar de ojos lograban recuperar los dos goles de renta, 6-4. Y entonces llegaba la debacle.

Negaard era una pesadilla para los lanzadores leoneses, Hanisch adelantaba al Elverem, 6-7, y ni un nuevo tiempo muerto de Guijosa detenía la sangría. Los noruegos enlazaron un parcial de 0-6 hasta el 6-10 que hizo temblar los cimientos del Palacio Municipal de los Deportes de León.

Al rescate del Abanca Ademar salió Álex Costoya, que rompía la racha del conjunto escandinavo. Antes del descanso, un intercambio de goles beneficiaba al conjunto leonés para que se fuera al descanso con 10-12 y mantenerse en pie sobre el parqué.

Oasis en el desierto

No parecían mejorar las cosas al inicio de la segunda parte. Los noruegos anotaban ahora con cierta facilidad y parecían cambiar los papeles, corriendo el contragolpe al estilo Ademar, para poner el 12-16 en el minuto 36.

Llegó entonces el oasis en el desierto que estaba suponiendo el partido para los hombres de Rafa Guijosa. Jaime y Gonzalo Pérez, tras dos paradas de Cupara, hacían el empate para que se viniera abajo el Palacio, 16-16 cuando se entraba en los últimos 20 minutos.

Pero lo dicho, sólo fue una ilusión. La excitación del momento hizo cometer errores impropios en la circulación de balón y rápido el Elverum volvía a ponerse arriba, 16-18.

Ni el tiempo muerto del técnico madrileño ponía las cosas en su sitio. La movilidad en el ataque posicional de los noreuropeos era un quebradero de cabeza para el 6-0 del Abanca Ademar. El partido se escaba, 19-23, antes de encarar la recta final.

Sin opciones de victoria

El intercambio de goles era insuficiente. El Elverum seguía atacando fácil y mantenía la ventaja, que en el minuto 54 veía reflejado en el marcador el 22-25.

El último halo de esperanza lo ponía Mario López, con el 23-25. Adelantaba líneas el Ademar con presión en toda la pista. Pero hoy no era el día.

Los noruegos sentenciaban a menos de tres minutos para el final. El 23-27 parecía definitivo y así fue. Finalmente, derrota por 26-30 del conjunto marista ante uno de los rivales más débiles del grupo C.

Ahora, el Abanca Ademar debe acogerse a la machada de sumar puntos fuera de casa si quiere tener opciones de alcanzar uno de los dos primeros puestos que dan acceso a la siguiente ronda.

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