Liga Asobal

El Ademar casi se complica el derbi

Juanín, con siete goles, es uno de los destacados. / Peio García

Los leoneses se fueron al descanso con siete goles de renta, pero se relajaron en la segunda mitad y sufrieron para ganar

DANI GONZÁLEZ

Emoción y tensión cuando parecía que estaba todo decidido. El Abanca Ademar ha ganado el derbi ante Atlético Valladolid 30-28 después de ir ganando de siete al descanso, pero los de Guijosa se complicaron la vida en la segunda mitad y vieron peligrar el triunfo.

Frescura, falta de aire, una pizca de infortunio y demasiadas emociones. Quizá todo eso pesó al Abanca Ademar en otros partidos, pero para este derbi tenía un elemento que era más fuerte que todo lo anterior: la motivación.

30 Abanca Ademar

Cupara (p), Mario López (2), Vieyra, Carou (1), David Fernández (3), Costoya (8), Juanín (7) – siete inicial – Biosca (ps), Simonet (3), Vejin, Rodrigo (1), Piñeiro (1), Juanjo Fernández (2), Acacio (1), Gonzalo (1), Pesic

28 At. Valladolid

Javi Díaz (p), Hernández (2), López, Héctor González (1), Garza, Fernández (3), Matías – sieite inicial – Pérez (ps), Diego Camino (1), Turrado, Río (3), Serdio (6), Pérez (8), Serrano, Miguel Camino (1), Rodríguez (3)

PARCIALES
5-2, 9-4, 14-9, 18-10, 20-11, 21-14 (descanso), 22-15, 25-19, 26-22, 26-23, 28-25, 30-28 (final)
ÁRBITROS
Peñaranda Ortega y Yagüe Moros. Excluyeron a Rodrigo, Simonet (2), Juanjo Fernández (2) y a David Fernández por parte del Abanca Ademar y a Héctor González (2), Rodríguez y a Serrano por parte del At. Valladolid. Mostró tarjeta roja a Álex Costoya.

Reacciones

Con ese brillo especial en los ojos, con esa sensación de que iba a ser una gran tarde, los jugadores del cuadro marist a saltaron a la cancha y desde el primer momento demostraron que esto es León y los que mandan, son ellos. Los malos resultados en casa, con cuatro tropiezos en Liga Asobal como locales, pasaron a mejor vida cuando Juanín y Costoya tomaron las riendas del ataque leonés para poner, rápidamente, un colchón de tres goles.

Los de Guijosa eran un torrente ofensivo. Intensos, acertados, motivados y fuertes. El ataque leonés lo tenía todo y golpeaba al Atlético Valladolid desde nueve metros, desde seis y a la contra. La variedad de goles, jugadas y ataques maristas dejó sin argumentos al conjunto de Nacho González que, pese a rendir a buen nivel en ataque, no pudo detener al Abanca Ademar.

El sonido del partido por Carlos García (Cope León)

Solvencia y eficacia

Lo hacían fácil. Sin complicarse, sin encontrar demaisadas dificultades para lanzar y ofreciendo jugadas rápidas, los maristas fueron, poco a poco abriendo brecha. Era una batalla mental en la que la balanza estaba más que inclinada de lado local, al que, si le hacía falta un aliento más, se lo daba una grada entregada, sabedora de que ahora le necesitaba el equipo para salir de su pequeña mala racha.

Hubo rotaciones e incluso pruebas. Acacio jugó durante unos minutos en el extremo izquierdo, más tarde lo haría Rodrigo, para dar aire a Juanín, ya que Casqueiro se quedó fuera de la convocatoria, llegando a marcar un gol. La renta leonesa, con casi un pleno de acierto, se fue hasta los nueve goles, la máxima renta hasta el momento.

Una pequeña tangana, fruto de la tensión, acabó con Simonet con una doble exclusión, fue el momento en el que Valladolid recortó distancias. Cuatro minutos con un jugador menos dejó más endeble a los maristas, que vieron como los pucelanos se pusieron a seis goles, situación controlado y que no preocupó en exceso a los de Guijosa.

Relajación marista, fe vallisoletana

En la segunda mitad, el Abanca Ademar se relajó y bajó el ritmo de piernas. Se notó y, pese a que en los primeros aguantó la renta que tenía en la primera mitad, con los dos porteros comenzando a tocar balón, el marcador comenzó a estrecharse.

Poco a poco, Valladolid recortaba distancia. Eran pasos lentos, pero seguros. Lo cierto es que los de Nacho González no habían entregado la cuchara, Abanca Ademar se había confiado y la renta era cada vez menor. Los pucelanos comenzaron a creérselo y, con una defensa 5-1, desarbolaron el ataque leonés.

Cinco, cuatro, tres... Valladolid llegó a ponerse a dos goles, con un parcial 0-5 y el Abanca Ademar sumaba nueve minutos sin marcar, llegando a fallar desde los siete metros incluso. Los tiempo muerto de Guijosa no servían y hasta que Rodrigo, desde el extremo por primera vez en su carrera, no anotó, el conjunto leonés no reaccionó.

Peligra la victoria, Biosca resuelve

El Abanca Ademar se había complicado la vida él solo y ahora trataba arreglarla. Pero el Atlético Valladolid había olido sangre y quería más, quería opositar a la victoria, por lo que los últimos minutos tuvieron emoción y tensión.

Los vallisoletanos tuvieron balón para ponerse a un gol con dos minutos por delante y un jugador más, ya que en esa acción fue excluido Juanjo Fernández. Pero apareció Biosca, para parar el lanzamiento del veterano Fernando Hernández y, en el ataque, Costoya dejó la victoria de la lado leonés.

Pero habría todavía más emoción y polémica. Marcó rápido Valladolid, los árbitros señalaron falta en ataque a Rodrigo y Costoya protestó, por lo que los árbitros le mostraron la tarjeta roja y decretaron siete metros a falta de cinco segundos. Biosca lo detuvo y evitó que los pucelanos se acercaran en el marcador en el tramo final.

El Abanca Ademar vuelve a ganar, coge moral y ahora ya piensa en la Copa Asobal. Ahora, los de Guijosa quieren ganar un título, quieren poner la guinda a un año mágico que tratarán de cerrar con un broche dorado.

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