El Abanca Ademar vuelve a rugir en Bucarest

Juanjo Fernández celebra un gol en Bucarest./Efe
Juanjo Fernández celebra un gol en Bucarest. / Efe

El conjunto leonés cosecha una valiosa victoria que le sirve para levantarse después de su mala racha y para agarrarse a la Champions

DANI GONZÁLEZ

El Abanca Ademar ha vuelto a rugir. Y lo ha sentido todo el continente. El conjunto marista ha vencido a domicilio al Dinamo de Bucarest por 24-28 en un partido en el que el ataque volvió a funcionar por minutos y la zaga recuperó su solidez.

24 Dinamo Bucarest

Irimus (p); Descat (5), Boskovic, Komgorov (3), Gayduchenko (3), Gavriloaia (5), Mocanu (2) – siete inicial – A. Esteki, Grigoras, Heidrarirad, Sandru (1), Mironescu, S. Esteki (4), Bera, Mousavi (1)

28 Abanca Ademar

Biosca (p); Mario López (1), Piñeiro, Carou, Juanjo (5), Vieyra (6), Juanín (6) – siete inicial – Cupara (ps), Simonet (2), Vejin, Rodrigo, Costoya (1), Jaime (4), Acacio (1), Gonzalo (1), Pesic (1)

PARCIALES
0-2, 2-5, 6-8, 8-12, 11-15, 13-17 (descanso), 15-19, 17-20, 20-22, 22-26, 23-26, 24-28 (final)
ÁRBITROS
Kursad Erdogan y Ibrahim Özdeniz (TUR). Excluyeron a Gavriloaia, Komogorov, Sandru, Mousavi y a Boskovic por parte del Dinamo de Bucarest y a Mario López por parte del Abanca Ademar

La defensa estaba siendo el principal impedimento y, a la par, el único pasaporte a la victoria en la Champions para el Abanca Ademar. Por ello, el cuadro de Guijosa salió concienciado de que este apartado era fundamental para multiplicar sus opciones de triunfo en Bucarest.

El madrileño dio la alternativa a Biosca en la portería y dio descanso a un Álex Costoya que no partió de inicio. El meta correspondió a la confianza de Guijosa con una gran actuación, especialmente en el inicio. El barcelonés detuvo los tres primeros lanzamientos rumanos y estuvo durante cinco minutos con la portería imbatida.

Juanín tira del carro

En ataque, le costó arrancar algo más al Abanca Ademar, deprimido en este aspecto a nivel anímico. Pero fue Juanín, un veterano de guerra, quien tiró del carro en los primeros instantes, con tres de los cuatro primeros tantos con su firma, para insuflar confianza a los de Guijosa.

El Abanca Ademar, aprovechando una doble exclusión rumana, que hizo gala de una defensa demasiado dura, y el buen momento de Juanín, logró una primera renta de tres tantos con la que empezó a jugar para vivir una primera parte relativamente plácida.

Los leoneses se dedicaron a defender bien y a tratar de salir al contraataque. Porque, además, el ataque posicional, pese a la ausencia de Costoya sobre el parqué, estaba siendo efectivo. Vieyra y un motivadísimo Juanjo Fernández goleparon al Dinamo de Bucarest desde los nueve metros, sostieniendo el ataque marista junto a Juanín.

Ademar cimienta la victoria

La renta ademarista creció, mostrando una ataque eficiente y eficaz, que no encontraba demasiado obstáculo en el defensa rumana mientras que a los locales les costaba horrores encontrar un hueco en la zaga leonesa. El Abanca Ademar llegó a tener hasta cinco goles de ventaja, pero se fue al descanso con cuatro.

El inicio de la segunda mitad dejó un guión similar que el final de la primera. El Dinamo de Bucarest trató de tensar la cuerda, pero el Abanca Ademar aguantó este primer arreón de los rumanos, aunque el ataque leonés era cada vez más gris.

El Dinamo avisa

Esta progresión descendente del cuadro leonés en la ofensiva siguió su camino, llevando a los de Guijosa a un ataque plano, que no lograba sorprender a los rumanos. Esto posibilitó que al Dinamo se le abriera la puerta de la remontada y, con mucho coraje, lograron llegar a ponerse a dos goles.

Había que cambiar algo, había que dar un golpe sobre la mesa. Entonces, Guijosa se giró y vio en el banquillo a Costoya, que aún no había participado. El asturiano entró al campo y, acto seguido, llegó la reacción leonesa que se fue a los cuatro goles de ventaja.

El partido estaba muy de cara, con menos de diez minutos por delante y este importante colchón para el Abanca Ademar al que, además, los postes estaban acompañando. Pero los ataques espesos volvieron al cuadro leonés, lo que le impidió cerrar el partido ante un Dinamo desacertado también en la suerte del gol.

Pocos tantos se vieron en los compases finales, en los que Juanín falló un siete metros y Juanjo Fernández se precipitó, lanzando desde el centro del campo sin portero, para cerrar el partido. Pero la defensa si estaba funcionando y la teoría de Guijosa, la de que el buen hacer atrás da triunfos, se cumplió, ya que fue el pilar donde se agarró el Abanca Ademar para levantarse.

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