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La defensa marista fue su gran arma.
La defensa marista fue su gran arma. / Carlos García

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Oda a los valores del Ademar

  • El Abanca Ademar ofrece una exhibición en el Palau para plantar cara al Barcelona y rozar la victoria hasta el final del partido | La defensa, Costoya y Vieyra, los más destacados en el cuadro marista

No acabó con final feliz. No ha sido el típico cuento que acaba con los 'buenos' ganando. En esta ocasión ha sido de nuevo el 'ogro' que atemora y arrasa en la Asobal quien ha vuelto a vencer. Pero le ha costado. Y mucho. El Abanca Ademar ha firmado una oda a los valores del club, a la garra, al coraje y a la entrega. Ha peleado por la victoria en el Palau hasta el final y, un cruel fallo de Vieyra en un pase, le ha condenado a una exigua derrota 26-25 ante el FC Barcelona.

Sin miedo y con ganas de hacer historia. El Abanca Ademar saltó al Palau convencido de poder dar la sorpresa ante el todopoderoso Barcelona y con la sensación de que había mucho que ganar y nada que perder. Así, con valentía y confianza, los hombres de Guijosa plantearon un partido que escondía trampas para un conjunto azulgrana que tenía que acusar, esperaban los maristas, el desgaste de los partidos de selecciones.

Desde el inicio del partido, el Ademar dejó claro que no iba simplemente de paseo. El primer gol fue marista y el Barcelona supo encontrar sus opciones con un juego de pivote que hizo mucho daño a los de Guijosa. De hecho, la mitad de los goles en la primera mitad con firma catalana llegaron desde el pivote.

La primera línea, de diez

Pero no se rindió ni amilanó el Abanca Ademar, que jamás dejó que la cuerda blaugrana se extendiera más allá de los dos goles. Una primera línea que tomó la responsabilidad ofensiva del equipo, liderada por Costoya y Fede Vieyra, se echó el equipo a la espalda. Uno tras otros, los latigazos de los laterales maristas golpeaban a un Barcelona que comenzó a ver que enfrente ba a tener un duro rival.

Una exclusión de Syprzak, la única de la primera mitad, propició que el Ademar lograse un parcial 0-2 y empatase el partido pasado el ecuador de la primera parte. Esto fueron alas para los de Guijosa, un revulsivo que acabó convirtiéndose en un marcador favorable a los visitantes. Unos sensacionales minutos de Vieyra, más que preciso desde nueve metros, colocó el 10-11 que hizo tambalear el imperio que el Barcelona ha construido a base de victorias.

Remontada blaugrana

Dos fallos en ataque al término de la primera media hora de juego fue el origen de la remontada del Barcelona. Un parcial 3-0 dio la vuelta al marcador en los últimos coletazos de la primera parte, que dejó el marcador en un 14-12. La defensa del Abanca Ademar, liderada por el Cupara de las grandes tardes y acompañado de la muralla que dio fama a este equipo, estaba sosteniendo a un conjunto marista que había encontrado las 'cosquillas' a la defensa barcelonista. Aún así, todavía estaban por detrás en el marcador.

La segunda mitad comenzó con dos grandes protagonistas: Gonzalo Pérez de Vargas y Vladimir Cupara. Los dos guardametas ofrecieron una exhibición más intensa, incluso, que en anteriores minutos, que dejaron secos a ambos ataques.

Un monstruo llamado Pérez de Vargas

Fue el Abanca Ademar el primero en romper esta tendencia, colocándose de nuevo a solo un gol. Los de Guijosa tuvieron posesión para empatar, pero de nuevo se topaban con Pérez de Vargas, que estaba marcando unos números estratosféricos.

La defensa y dos cañoneros enchufados, Costoya y Vieyra, seguían manteniendo el partido vivo. El Ademar nunca se rindió y no dejó que la desventaja se marchara a más de tres goles. Y los minutos pasaban, y la afición azulgrana veía que este no era un partido como los demás, que los suyos no estaban consiguiendo arrasar como en otras ocasiones.

Nunca dejaron de soñar

A menos de diez minutos para el final, todavía había partido. Y los nervios en el Barcelona, que no era capaz de cerrar el triunfo, crecían. Dos exclusiones casi consecutivas de Morros y Noddesbo dieron aire al Abanca Ademar, que se volvió a acercar peligrosamente a los azulgrana.

Creer. Soñar. Pelear. Todo esto se fusionó en el Abanca Ademar en los últimos minutos de partido. Vieyra empató. Aquella ilusión lejana parecía más cercana. Y Cupara detuvo el siguiente ataque pero, entonces, volvió a aparecer el 'coco' que se cargaba todos los sueños maristas, Pérez de Vargas, para hacer despertar a los leoneses.

Quedaban 42 segundos y un solo gol separaba a ambos equipos. Un fallo en el pase de Vieyra esfumó las posibilidades de machada, pero no empañó un partido brillante del Abanca Ademar que ha rendido tributo a los valores de un club que siempre se ha caracterizado por la garra. Y en este aspecto, los de Guijosa ganaron por goleada.

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