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Costoya, con siete goles, fue el mejor de los maristas.
Costoya, con siete goles, fue el mejor de los maristas. / Eduardo Buxens

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El fantasma de la 'Catedral' vuelve a aparecer

  • El Anaitasuna vuelve a vencer, por cuarta temporada consecutiva, a un Abanca Ademar que no funcionó ni en defensa ni en ataque

Desde 2012 un mal de ojo amarga al Abanca Ademar todas sus visitas a Navarra. El conjunto leonés, que ha crecido a la sombra de una majestuosa catedral, no es capaz de ganar en uno de los templos de balonmano. Los de Guijosa han caído, por cuarta temporada consecutiva, ante el Anaitasuna como visitantes por 27-22.

Comenzó bien el partido el Abanca Ademar, con un Costoya acertado que puso el 0-2 en el marcador. Pero el inicio, pese a ser importante, no es decisivo. Este buen arranque fue un simple espejismo de una desastrosa primera parte marista. Un parcial de 5-0 en el que Anaitasuna puso a la vista de todos algunas de las carencias del cuadro leonés fue el principio del calvario de los Guijosa.

Nada funcionaba en el cuadro leonés. Ni el ataque, frenado por una gran defensa navarra y una inspirada tarde de Hernández, ni la defensa, incapaz de frenar el juego con pivote de los navarros. La renta se instaló en los cuatro goles y, pese a los tiempos muertos solicitados por Guijosa, el panorama no cambiaba.

En el tramo final de la primera mitad los fallos en ataque volvieron a condenar a un Abanca Ademar con algo más de acierto en la parcela defensiva. No estaba siendo la tarde de los maristas. La Catedral parecía que iba a volver a ejercer su embrujo sobre los jugadores leoneses, que se fueron cinco abajo al descanso.

La portería navarra desespera

Pero nada cambió tras el descanso. Solo Álex Costoya, que bien conoce esa cancha, mantuvo el nivel. La que estuvo por encima de lo esperado fue la portería de los locales. Durante la temporada habían registrado malos números, pero este sábado los han mejorado con creces.

Los de Guijosa no reaccionaban. Pasaban los minutos, y los cambios y variantes del madrileño no surtían efecto. Por si fuera poco, los siete metros condenaron a los maristas, que fallaron los cuatro penaltis que lanzaron. La corriente iba en contra del Abanca Ademar.

Hasta siete goles de renta lograron los navarros, momento en el que Guijosa decidió pasar a una defensa individual para tratar de recortar diferencias. Jaime Fernández se erigió como sostén ofensivo en este escenario, pero la mala suerte se quería cebar con los leoneses y el joven extremo se retiró lesionado.

Finalmente, la 'Catedral' mantiene su maldición al Abanca Ademar. Los de Guijosa suman la primera derrota de la campaña con el definitivo 27-22.

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