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Con sudor sabe mejor

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Juanjo Fernández anota uno de sus goles.Peio García

  • El Abanca Ademar mantiene el pleno de victorias tras imponerse, no sin dificultades, al recién ascendido Bidasoa Irún por 28-26 | Los de Rafa Guijosa consiguieron el triunfo a base de arreones de raza y coraje

Está claro que esta Liga Asobal, debido a la igualdad que existe entre un gran número de equipos, va a ser sinónimo de sufrimiento y lucha hasta el final para el Abanca Ademar.

El equipo de Rafa Guijosa ha tenido que sudar y pelear para sumar dos nuevos puntos y una victoria ante su público contra el recién ascendido Bidasoa Irún. Los leoneses se han impuesto por 28-26 a los irundarras en un partido en el que los locales fueron a rachas, enlazando grandes parciales que fueron suficientes para no tener que sufrir en los últimos minutos.

El equipo marista quiso poner tierra de por medio desde el inicio y, con una salida fulgurante, ponía la primera renta interesando con el 5-2 y un Juanín en estado de gracia, autor de 3 goles en los primeros minutos.

La tarde invitaba al optimismo pero los visitantes, tras un tiempo muerto solicitado por Jacobo Cuétara, volvía a engancharse en el partido. Guiados por Iñaki Cavero y Eduard Nonó reducía las distancias y colocaba el empate a 7 en el marcador, con un parcial de 1-4, al paso por el minuto 12.

El partido empezaba a moverse por arreones y ahora el turno de los locales. El artista volvía a sacar su brazo a pasear para dar un respiro a los leoneses y colocar el 9-7. Entonces tocaba dar a los irundarras, que con un parcial a su favor se ponían por primera vez por delante a falta de 10 minutos para el descanso y empezaba a encender las alarmas del Palacio Municipal de los Deportes (10-11).

Pero el Abanca Ademar quiso dejar claro que él era el favorito y, con velocidad y la esencia de la cantera marista, fue suficiente para dar la vuelta a la peligrosa situación. Mario López, Juanín y Diego Piñeiro ponían el 14-12. Ahí no acababa la cosa, antes del descanso dos goles de Juanjo Fernández, para inaugurar su contador personal, daban un soplo de aire a la afición y al equipo de Guijosa para irse al descanso con 16-12, lo que suponía la máxima renta del partido.

La segunda parte se iniciaba como el primer acto. Salida muy fuerte de los leoneses que parecían encauzar el choque en los primeros seis minutos. Jaime Fernández, que sustituía a Juanín García, colocaba la mayor renta del partido, tras un parcial de 4-0, y el Ademar se iba 20-12.

Fue entonces cuando Jacobo Cuétara optaba por hacer un cambio en su portería y meter en el partido a Dejanovic. La sustitución nubló el ataque local y poco a poco los irundarras volvían a asomarse al partido.

Un parcial de 1-5 recortaba la máxima renta a la mitad y el Bidasoa volvía a verle la sombra a los maristas.

Rebasado el ecuador del segundo acto, los visitantes se metían de lleno en el partido y Guijosa tenía que solicitar tiempo muerto para volver a meter a los suyos en la cancha. El resultado era 22-20 y, en un abrir y cerrar de ojos, el Bidasoa dejaba el partido en un pañuelo.

El drama se empezaba a vivir en el Palacio Municipal de Deportes de León cuando el Abanca Ademar volvía a subirse a una corriente a favor para estirar de nuevo la diferencia. La defensa de Jaime sobre Lancina complicaba los ataques de los visitantes y eso lo aprovechaba el equipo leonés para estirar su renta hasta los cinco goles, 26-21, con menos de 10 minutos por jugar.

Una recuperación de Piñeiro y la asistencia de Rodrigo Pérez a Fede Vieyra dejaban el partido casi sentenciado con menos de cuatro minutos por jugar, al colocar el 28-24 en el marcador. Los segundos pasaban sin que ninguno de los dos contendientes golpearan, y eso beneficiaba al cuadro marista.

Lancina recortaba diferencias para entrar al último minuto, aunque la renta del Ademar, 28-25, era suficiente para no sufrir durante los últimos instantes.

Las banderas al viento y el ‘Ademar, mi fiel amigo’ de la parroquia local hacía indicar que el partido estaba en la buchaca y los leoneses continúan en lo más alto de la clasificación con pleno de victorias.

El resultado final, 28-26, dejaba en evidencia la igualdad de una Liga Asobal, donde ningún equipo va a vender la piel antes de ser cazado y en la que el cuadro marista deberá pelear cada partido para hacerse con los puntos.