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Los leoneses mostraron una gran versión.
Los leoneses mostraron una gran versión. / Roberto Ruiz

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Empieza a asustar

  • El Abanca Ademar vence con solvencia en su primer partido al BM Sinfín con una gran primera parte acompañada de un segundo acto en el que no logró encontrar su ritmo pero no sufrió en exceso

Primer día de 'cole' para el Abanca Ademar y primer notable. El conjunto marista ha hecho bien los deberes en verano, ha ganado 23-28 al BM Sinfín y ha obtenido ventaja del hecho de mantener la plantilla del pasado año. La defensa en la primera mitad y el acierto de la primera línea en la segunda cimentaron el triunfo.

Ciertas dudas y ciertos nervios recorren el cuerpo de los jugadores del Abanca Ademar en los primeros minutos del partido. ¿Será mejor esta temporada? ¿Nos saldrán tan bien las cosas? Todas esas preguntas tienen una rápida respuesta. Juanín García anota el primer gol de los de Guijosa en el curso. «La vida sigue igual» es la frase que aparece en la mente de los jugadores leoneses, que esbozan entonces una sonrisa de tranquilidad, sabedores de que nada ha cambiado.

Y tenían razón, estaban en lo cierto, porque el verano parecía no haber pasado por los hombres de Rafa Guijosa. Junio y septiembre habían tendido un puente para que el entendimiento y la coordinación del Abanca Ademar no sufriera demasiados percances. Al grito en La Albericia de 'Ademar, Ademar', el cuadro de Guijosa se colocó por primera vez por delante en el minuto 4, 2-3, en el que sería el inicio de la exhibición.

Siempre la defensa

En este instante apareció el mejor arma de los maristas: la defensa. Juanjo, Carou, Piñeiro y compañía no había perdido sus artes para detener los ataques santanderinos. Y detrás estaba Cupara, al que le da igual que el curso acabe de empezar que no, porque el serbio siempre rinde al máximo. Esto permitió al Abanca Ademar hacer camino y comenzar a distanciarse en el marcador hasta los cuatro goles.

La gestión de las inferioridades y superioridades con la nueva norma del portero jugador fue otra de las claves de la primera mitad. En la primera situación, los leoneses lograron no perder ventaja y en la segunda, la aumentaron hasta seis goles. Los minutos finales de la primera mitad corroboraron el pensamiento de que este Abanca Ademar no parecía estar en el primer partido de liga y la continuidad de su plantilla estaba suponiendo una gran ventaja en este duelo que se fue al descanso con 8-15 favorable a los de Guijosa.

El Abanca Ademar no impone su ritmo

Tras el paso por el vestuarios, el partido se le descontroló levemente al Abanca Ademar. Los primeros minutos fueron un intercambio de goles que convenía a los maristas por su ventaja en el marcador, pero que no casaba con el estilo habitual del equipo leonés. Sinfín se quería agarrar al choque, no quería dejar de soñar con la victoria y se colocaron a cinco tantos de los maristas.

La defensa no estaba funcionando. Las alegrías y buenas sensaciones de la primera mitad no estaban viéndose en el segundo acto. El ataque cántabro estaba perforando la muralla marista y la ventaja se sostenía gracias al acierto en la cancha contraria, en especial, de Fede Vieyra y Costoya. Algo había que cambiar, pensó Guijosa, que decidió dar entrada en la pista a Nacho Biosca.

Pero nada acababa con el clima enrarecido que se había adueñado de La Albericia. El Abanca Ademar no lograba sofocar la rebelión, no era capaz de imponer su ritmo y, de no ser por el extraordinario acierto de la primera línea, la ventaja no sería leonesa. Pero, finalmente, el triunfo viajó para León con el 23-28 definitivo que, pese a que la segunda parte no fue brillante, no hizo sufrir a los maristas.

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