Vestigios de un buque moribundo

Estación de intercomunicación. /
Estación de intercomunicación.

La empresa propietaria del ‘Príncipe de Asturias’ subasta más de 250 objetos del portaviones. Las piezas del barco, todavía en proceso de desguace, «tienen un valor sentimental inestimable»

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUAMadrid

El portaviones ‘Príncipe de Asturias’ está irreconocible. Sin proa ni parte de la cubierta, se encamina al desguace final. Pero, antes de ser reciclado, decenas de sus objetos salen a subasta. Cascos, faros, teléfonos, cartas de navegación y hasta asientos quedarán en manos del mejor postor en breve. Quien pretenda adquirir un recuerdo del que fue buque insignia de la Armada deberá darse prisa. El 2 de noviembre se cerrará el remate de las piezas. El dinero que se recaude se destinará a causas benéficas.

El ‘Príncipe de Asturias’, con 30 años de vida mal llevados, se va a quedar en los huesos. Lo que resta de la nave se encuentra en el puerto de Aliaga (Turquía). Y es que el gigante del mar se halla en la última fase de su achatarramiento. Atracó el 27 de agosto en Aliaga para que lo dejaran limpio de polvo y paja: libre de elementos contaminantes y residuos peligrosos. El portaviones fue adquirido por la unión temporal de empresas formada por la española Surus Inversa y la turca Leyal Deltas. La primera compañía ha puesto en marcha una subasta para liquidar los parcos enseres del buque. Y el dinero que se obtenga se donará a Cáritas Castrense de la Armada Madrid y a la Fundación Museo Naval. Para pujar no es necesario ir a una casa de subastas, se puede hacer en la plataforma digital Escrapalia, propiedad de Surus.

Arriba, el portaviones ‘Príncipe de Asturias’. Abajo, varios cascos y un teléfono.

El lote que se vende está integrado por más de 250 objetos singulares, cuyo precio de salida es de 1, 10 y 50 euros, según los casos. Patricia Vela, responsable del departamento de ‘marketing’ de Escrapalia, cree que los objetos del portaviones tendrán una fácil salida. «Son muchos los que se han interesado por tener un recuerdo, desde gente que prestó servicio en el barco a coleccionistas de antigüedades navales».

Los ‘souvenirs’ del buque son interesantes para el aficionado a la náutica. Desde que entró en servicio, el 22 de mayo de 1982, la embarcación ha viajado por todo el mundo. Los amantes de la historia naval se saben al dedillo su vida y milagros. Nunca entró en combate, pero sí estuvo presente en la primera guerra del Golfo y en la de Bosnia-Herzegovina. Entonces, en 1994, fue enviado al Adriático para proteger a los cascos azules de la ONU.

Certificado de autenticidad

Las piezas que se rematan no son joyas, pero cualquier nostálgico, y más si es o ha sido marinero, querría tenerlas en su colección privada. Patricia Vega rehúsa hacer cálculos sobre el valor económico de los objetos y evita decir la suma que se puede conseguir. «Lo que de verdad importa es su valor sentimental, que es inestimable».

Cada camilla, cada manómetro, cada mapa... van a acompañados de un certificado de autenticidad. Eso sí, Escrapalia advierte de que «el material no ha sido testado». Los compradores disponen de todo el mes de noviembre para retirar sus objetos, que actualmente están depositados en Alcalá de Henares (Madrid). En caso de que no se haga así, la firma subastadora los considerará «abandonados» y «podrá disponer de ellos libremente sin tener que devolver el dinero». Las pujas acaban de empezar. Ayer el precio de unos auriculares costaba la módica cantidad de 10 euros. No es el caso de los planos del portaviones, que cotizaban al alza y cuyo precio se elevaba por la tarde a 130 euros. No está mal para ser el primer día.

El ‘Príncipe de Asturias’ es una víctima más de la crisis. El Ministerio de Defensa lo jubiló en 2013 porque mantenerlo en activo exigía una inversión de treinta millones de euros al año. No ha sido posible salvarlo de la trituradora. Alguien pensó que sería una buena idea venderlo a un ejército extranjero. Hubo un momento en que parecía que la Armada angoleña se lo iba a quedar, pero el negocio no cuajó.

Después de muchos avatares, se sacó a subasta pública, con un precio de salida de 4,8 millones de euros (el barco costó en torno a 400 millones). Pero entonces ocurrió algo inesperado: el valor del acero se hundió. Al final, Surus Inversa lo adquirió por mucho menos, 2,7 millones. En agosto fue remolcado desde el arsenal militar de Ferrol hasta el astillero del puerto de Aliaga. Allí, junto a la empresa Leyal Deltas, el ‘Príncipe de Asturias’ será desbaratado. Un final poco honroso para una nave que fue descrita como «la unidad de mayor porte con que ha contado la Armada a lo largo de su historia». Así definía el barco hace unos años la ‘Revista Española de Defensa’, publicada por el Ministerio.

Vendido al peso, puede sacarse una buena tajada. En sus tiempos gloriosos, sus doscientos metros de eslora sumaban 17.000 toneladas. Hoy es una sombra de lo que fue, el esqueleto de una máquina de guerra. Surus Inversa prevé que los trabajos de desguace estén acabados en marzo del año que viene. El ‘Príncipe de Asturias’ fue botado en 1982 en los astilleros de Bazán, hoy Navantia, del Ferrol. Recibió su bandera de combate en 1989 y era capaz de embarcar a 811 personas y transportar 29 aeronaves.

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