Dos décadas de 'Cowboy Bebop', el blues de los vaqueros espaciales

Imagen de 'Cowboy Bebop'. /
Imagen de 'Cowboy Bebop'.

La serie japonesa comenzó a emitirse el 3 de abril de 1998 y su originalidad es todavía reconocida

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

«Hasta la vista, cowboy del espacio», solía ser el último mensaje que leían en cada capítulo los espectadores de 'Cowboy Bebop'. A eso se acostumbraron desde que se emitió su primer capítulo el 3 de abril de 1998 en TV Tokyo. Era una invitación, un guiño a los seguidores de las aventuras espaciales de Spike Spiegel y sus peculiares acompañantes hasta que el 26 de junio la serie les dejó huérfanos porque se cerró su única temporada. Dos décadas después, es la serie japonesa mejor valorada del siglo XX por el portal especializado en cine IMDB y sus influencias se han extendido más allá del país nipón.

La fuerza de 'Cowboy Bebop' se fraguó en su personalidad y originalidad. Fueron apenas una veintena de episodios, pero rompieron la tendencia habitual del género de animación japonés porque llegaron a establecer su propia marca. Y no fue fácil porque tuvo que posponerse su emisión después de una primera docena de entregas desordenadas debido a la polémica combinación de violencia, temas adultos y baja audiencia. Finalmente, la serie ideada por Shinichiro Watanabe logró emitirse por completo para triunfar al convertirse en una única fusión de géneros con homenajes, adaptaciones y reinterpretaciones insospechadas para emerger como un producto novedoso de calidad.

Si algo prevalece por encima de todo es la música como personaje y columna vertebral de la narración. Shinichiro Watanabe trabajó mano a mano con la compositora Yoko Kanno para conseguir una perfecta simbiosis. De hecho, la propia creación de la serie partió de una escucha del director de una pieza de la artista. Después, 'Cowboy Bebop' se construyó a partir de las líneas del pentagrama para trasladar su idea a las líneas de la animación. Se estructuró una serie en que cada episodio se convertía en una sesión de estudio de un estilo diferente de música y un género cinematográfico aunque los efluvios del jazz siempre merodeaban.

Con una banda multitudinaria (The Seatbelts) creada ex profeso, se confeccionaron excelentes canciones de jazz, pop, heavy metal, ópera o folk con un ritmo y un envoltorio perfecto para la historia. Cumplieron con las palabras elegidas para el título (Cowboy Bebop), puesto que ya adelantaban esa mezcla del western y un estilo musical de la década de los 40 del siglo XX. Para reforzar la idea, los episodios -y la película posterior (realmente, un capítulo más entre los episodios 22 y 23)- y algunos guiños se rociaron con el espíritu de canciones y grupos.

Otra novedad fue que Watanabe rechazó el procedimiento habitual de narración en Japón. Nada de momentos que se estiran en el tiempo para profundizar en la reflexión interior de los personajes mientras apenas pasa un segundo. En su lugar, se olvidó de la voz del narrador omnisciente y el espectador tuvo que esperar para tratar de unir las teselas de un mosaico que nunca podría completar. Había silencios y miradas que contenían el diálogo. Y el humor no era tan histriónico como los 'anime' de la época. En 'Cowboy Bebop', la planificación se cuidaba al detalle con cada punto de vista, diálogo y guiño. Esa forma de contar las historias se convirtió en algo tan sorprendente y característico que muchos seguidores todavía recuerdan su ambientación y estilo por encima de las historias de cada episodio aunque sus cuestiones existencialistas son un factor fundamental del trato de los protagonistas.

El género tampoco se definió porque Spike Spiegel podría ser un ladrón, un vaquero, un samurái, un piloto espacial, un aventurero y un gánster. Sus secundarios fueron esbozados con estereotipos y desarrollados con tanta personalidad individual que fueron capaces de exhibir historias propias para amplificar la atmósfera narcista de la banda. Por medio, la cultura occidental y la oriental podían atisbar en los fotogramas a sus referentes al tiempo que contemplaban una combinación de reverencia y astucia.

Rondaban por la atmósfera Don Siegel, Bruce Lee, Lupin III, Sam Peckinpah, los músicos negros de Nueva Orleans, 'Blade Runner', Sergio Leone, David Bowie, 'Juegos de Guerra', 'Reservoir Dogs', Jean-Luc Godard, Akira Kurosawa, los Rolling Stones... pero el cuadro era nuevo. «Lo único que puedo decir es que si tú ves una historia o una construcción muy simple, la ves una vez, la entiendes y quedas satisfecho. Pero 'Cowboy Bebop' es tan complicada y tiene tantos estilos mezclados que creo que por eso la gente se acostumbra y disfruta viéndola varias veces. Siempre trato de hacer animación que influya a la gente, que las personas puedan disfrutarla cada vez que la ven», explicó Watanabe en 2013.

La armonía entre música e historia propagó el blues que realmente es 'Cowboy Bebop'. Porque aunque desfilaron el western, las aventuras, el terror o el thriller, la percepción final de la obra fue un concepto abstracto: la melancolía en cualquier camino. Watanabe mostraba unos personajes que trataban de vivir al día, sin preocupaciones y con un espíriru hedonista porque les perseguía un pasado tan oscuro que, en algunos casos, el espectador nunca lograría ver con claridad.

No importa que fuera un relato futurista ubicado en el año 2071 porque ese porvenir es tan decadente como en cualquier otro siglo. No importa que pudieran existir colonias espaciales y que cualquier persona pudiera disponer de una nave interestelar. La tecnología no había mejorado la vida, sólo había repartido a los hombres por el La Vía Láctea. Las miserias, las tragedias, las locuras y las dudas permanecían en el ser humano. Por eso, la discontinua banda de recompensas que formaban los protagonistas podía vivir cada día la rutina del fracaso, el éxito, la muerte o la vida y mantener su actitud estoica.

El mensaje de Watanabe era que cada uno debía elegir su camino y afrontar su destino. Se descarta la nostalgia, puesto que el ayer es una amenaza a la caza que tienta a todos, un peso con el que cargar. Por supuesto, cada uno de sus personajes terminaría por sufrir o disfrutar de las consecuencias de elegir entre seguir adelante o mirar atrás.

Durante el rodaje, Watanabe prometió a su equipo que la serie sería recordada tres décadas después. Su vaticinio va camino de cumplirse porque 'Cowboy Bebop' se ha mantenido 20 años en la memoria aunque el blues de los vaqueros espaciales dejara de cantarse.

Posible vuelta

Con la concepción de la serie, parecía que Watanabe se había encargado de evitar la tendencia a más temporadas o recuperaciones futuras. La única excepción son la película en 2001 (Cowboy Bebop: Golpeando a las puertas del cielo) y tres mangas con más aventuras basadas en la serie que se publicaron en 2000 (es una de las ocasiones en que se publicó en viñetas después de que triunfara en televisión). Un primer proyecto para una película con imagen real fue impulsado por Keanu Reaves, quien quería ser protagonista de la cinta, pero el éxito de John Wick y el alto presupuesto necesario aplazaron sin fecha la opción. La última noticia es que se le ha encargado Christopher Yost una adaptación con actores de carne y hueso para crear una serie en Hollywood. Y Watanabe nunca ha descartado la resurreción del proyecto.

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