El Russian Classical Ballet llega el 9 de enero al Auditorio de León para interpretar ‘El Cascanueces’

El Russian Classical Ballet llega el 9 de enero al Auditorio de León para interpretar ‘El Cascanueces’

Evgeniya Bespalova y Denis Karakashev dan vida a los protagonistas con música de Pyotr Tchaikovsky y coreografía de Marius Petipa y Lev Ivanov

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La compañía Russian Classical Ballet ofrecerá el próximo 9 de enero al Auditorio de León una versión de 'El Cascanueces' con cuatro cambios de escenario y un gran elenco de solistas y bailarines. Evgeniya Bespalova (en el personaje de Clara) y Denis Karakashev (en el personaje de Príncipe Cascanueces) se pondrán al frente de las estrellas del ballet ruso, que dirige la propia Bespalova. El vestuario y el atrezzo se han cuidado al detalle, con especial atención a complementos como las mascarillas de los ratones, los caballos de los soldaditos y las pelucas.

Con música de Pyotr Ilyich Tchaikovsky y coreografía de Marius Petipa, 'El Cascanueces' (estrenada el 17 de diciembre de 1892 en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo) es una obra emblemática de la danza clásica, concebida para disfrutar en familia, y también uno de los ballets que mayor interés despiertan en el gran público.

La compañía Russian Classical Ballet interpretará esta obra en el Auditorio de León con una escenografía propia y con figurines diseñados por su directora, Evgeniya Bespalova. Melodías como 'Danza del hada de azúcar' y 'El vals de las flores' sonarán así en simbiosis con la coreografía de Petipa e Ivanov y trasladarán a los espectadores a un renio de fantasía donde la protagonista debe enfrentarse a sus propios miedos para romper un terrible hechizo.

Basado en el cuento 'El Cascanueces y el Rey de los Ratones' de E.T.A. Hoffmann, el ballet reúne la magia de los cuentos de hadas con la música de Tchaikovsky, y narra la historia de una niña que sueña con un Príncipe (El Cascanueces) al que deberá ayudar en una feroz batalla contra el Rey de los Ratones. Venciendo sus propios miedos, Clara lanzará su zapatito, aniquilará a la terrible criatura y quebrará el hechizo, tras lo que el Cascanueces se transformará en un deslumbrante Príncipe. Entonces la noche helada cubre la ciudad, con copos de nieve, y el Cascanueces lleva a Clara a su reino, el Reino de los Dulces. Allí, el Hada de Azúcar comparte alegría y golosinas con todos los niños que, como Clara, aún tienen la capacidad de soñar.

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