«A los que han generado el desencuentro en Cataluña les mandaría un año a Somalia»

Pedro Ruiz, durante la entrevista. / Noelia Brandón

Pedro Ruiz vuelve el viernes a León con 'Eterno', un espectáculo «que no es un monólogo» en el que mezcla «un 80% de comedia y un 20% de profundidad»

N. BARRIOLeón

Pedro Ruiz toma un café y expone su historia. Aventuras, desencuentros y decisiones vitales para presentar 'Único', su último expectáculo con el que llega a la ciudad para echar el telón del todo a la obra. No es un monólogo (lo deja claro) pero el público se va a divertir, no sin darle una vuelta a la cabeza. Pedro Ruiz en estado puro.

- Vuelve a León, hacía tiempo que no pasaba por aquí...

- Bueno, hace tanto tiempo que no estaba hecha ni la Catedral [risas]. Por razones familiares y profesionales, muy largas de contar, la última vez creo que fue durante la última temporada del Teatro Trianón, que ya está cerrado. Mucho tiempo sin venir...

- ¿Con qué llega en esta ocasión?

- Vengo a hacer la última función de este montaje, uno de los treinta que he hecho en mi vida. No es un monólogo, porque lo que hago es otra cosa. Se trata del espectáculo con música en directo, actriz, proyecciones, apariciones estelares, cinco técnicos... Es un espectáculo que se llama 'Eterno' no por mí, sino por el show de la humanidad, que es eterno. Imagínate que tú y yo nos ponemos una túnica blanca y estamos 300 años antes de Cristo, y decimos que se ha descubierto que Octavio Augusto tenía dinero en Galilea, ¿de quién estamos hablando? De Puyol. Siempre es lo mismo, porque repetimos una y otra vez las mismas cosas.

'Eterno' es un espectáculo abierto, con un 80% de diversión y un 20% de profundidad.

- ¿Cuál es la solución ante el eterno retorno?

- Marcharse a otro planeta y no estropearlo si es posible. Un día le preguntaron a Einstein si creía que había vida inteligente en otros planetas, y dijo que todavía no la había encontrado aquí. El drama de la humanidad es que somos unos microbios con el ombligo muy inflamado, y por eso nos pasa lo que nos pasa, aquí estamos discutiendo por banderas, por fronteras, por independencias y por chorradas.

- ¿Da tiempo a reir?

- Es una terapia. Yo no soy humorista, yo soy un artista múltiple, pero el humor es la forma menos suicida de decir las cosas más serias. Si no te ríes de tu sombra, tu sombra acabará riéndose de ti. En mi tierra, en Cataluña, hablamos de un fracaso colectivo, una ambición estereofónica. Si no lo relativizas estás muerto.

- La pregunta del millón, ¿cuál es la solución?

- Se soluciona del mismo modo que se empezó, con dinero, que está detrás de todo. Nunca he votado pero lo digo claro, nos están usando de figurantes de los errores y ambiciones de ambas partes. A los que han generado este desencuentro les enviaría un año a Somalia y luego que vuelvan, para que se pregunten sobre qué chorradas discutían.

- ¿Cómo se echa uno a un lado en este tema?

- Es muy difícil. Yo que soy independiente conozco el precio de la independencia. Llevo catorce años prohibido en RTVE, he presentado más de 25 proyectos y me llaman para entrevistas pero no quiero hacerles el juego. Salir de esto es difícil, Diógenes se metió en un barril para salir de la realidad. Deberíamos regresar a la sencillez y a la naturaleza.

- Nos queda la comedia.

- Sí, y los afectos, y el mar, que quedó bien hecho el primer día, nunca ha ido un fontanero a arreglarlo y nadie le desmiente. Creo en la naturaleza y en la sencillez, aunque pueda no parecerlo por mi forma de hablar o de parecer, pero creo que el regreso a lo natural es fundamental. No creo nada en los avances que vienen, salvo en el de la medicina bien usada. La pretensión de perdurar en el tiempo y ser inmortales es una vanidad más.

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