El rey pide a los rectores «reformar y actualizar» las universidades

El rey pide a los rectores «reformar y actualizar» las universidades
Doménico Chiappe

Las máximas autoridades de 600 universidades de 26 países iberoamericanos debaten los grandes retos de la educación superior, en un encuentro que se celebra en Salamanca

DOMÉNICO CHIAPPE

Se repiten conceptos como «justicia» e «inclusividad» social, «globalización» o «innovación», asociados a la universidad y la investigación, durante el encuentro de de 600 rectores de Iberoamérica en el IV Encuentro Universia, una red de colaboración entretejida por el banco Santander en 26 países.

Se celebra en Salamanca, que conmemora los 800 años de la universidad de la ciudad. Y se cita a Unamuno. «Es obligatorio hacerlo en Salamanca», dirá más adelante Marcelo Rebelo de Sousa, presidente de Portugal, durante su turno de palabra

y añadirá más ideales: solidaridad, fraternidad, futuro, paz: «Antes de haber política, hay educación».

Pero la reunión de rectores también quiere afrontar, como uno de los ejes del encuentro, la manera en que los resultados de la academia deben reflejarse en el desarrollo económico, o en los sectores que impulsan la riqueza tangible y cuantificable de las naciones. «La investigación tiene que ser relevante para la economía», enfatiza Ángel Gurría, presidente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Los tiempos cambian, los retos se suman, los «claustros» experimentan una apertura. «Cada generación reescribe el contrato social, y también las empresas, día a día, frente a los cambios», asegura Ana Botín, presidenta del Banco Santander, cuando se refiere al «nuevo contrato social entre la universidad y la sociedad». «Debe enseñar a aprender», sentencia. Una tesis que gira alrededor de la idea principal sobre el nuevo rol formador de los campus.

Botín recuerda la importancia de las áreas humanísticas y las habilidades culturales y artísticas. Algo que retoma Rebelo de Sousa, con voz y pausa de viejo maestro. «Lo que pasa en cualquier sitio del mundo es parte de nuestra vida», añade «Educar no es tarea de un gobierno, político, partido, sindicato o patronal. Es de un país».

Ya en el atril, con un público sapiente y entregado que lo aplaude de pie, el rey Felipe aclara: «No me presento como profesor; no tengo esa titulación, pero sí vengo como universitario y padre», que esboza más contenidos: ciencia, cultura, educación. Y sabios: Nebrija, Fray Luis de León, Unamuno. «No es menos cierto que muchos problemas subsisten y tenemos grandes retos en materia de igualdad y sostenibilidad. La transformación requiere un nuevo impulso creativo. Una apuesta renovada».

El rey exhortó a «recuperar y formentar los valores humanistas para afrontar todos los desafíos de manera solvente y acertada», sin apartar la universalidad y los «valores irrenunciables» que se imparten en las facultades. «Es necesario reinvindicar el prestigio de la universidad», sentencia, con matices: sin embargo está obligada a asumir un «papel que exige siempre reformar y actualizar. Por ejemplo, frente a los procesos de digitalización que obligan a rediseñar la educación superior» para adecuarla a su entorno.

El reto de la investigación

A primera hora, una académica, una investigadora y una emprendedora inauguraron las sesiones. Las tres hablaron de los retos de la universidad actual, como casas de conocimiento e investigación.

Pam Fredman, presidenta de la Asociación Internacional de Universidades, aseguró que el reto universitario no es sólo una cuestión de tecnología, ni de «producción de estudiantes», sino de la formación de líderes a través de la investigación.

Sobre el cambio de paradigma, «una segunda revolución», dijo María José Alonso, catedrática de la Universidad de Santiago de Compostela: «la investigación no conoce la prisa. La traslación de una idea a veces requiere décadas, necesita debates, aunque orientados por la necesidad de aplicarla a la sociedad». Ahora se habla de «convergencia», talentos multidisciplinares, globalizado dijo Alonso.

La tercera del panel fue Leila Janah, de la empresa Samasource y «joven promesa» de esa generación convergente. Explicó que, ante las realidades de países en desarrollo, como Kenia y Uganda, donde predomina el trabajo informal, desarrolló un modelo de inteligencia artificial para saber qué sucedía con las personas, especialmente mujeres, «fundamentales para el desarrollo de estas regiones», y así ayudar al crecimiento y empoderamiento en estas comunidades.

Fredman diferenció dos conceptos: educación e información, que no deben confundirse en este campo de la educación.

Por su parte, Alonso pregunta: cómo integrar al alumno. ¿Ambiciono tener una universidad investigadora? «La universidad debe no solo impatir conocimiento sino generarlo. Deben ir de la mano», dijo Alonso. «Pero deben existir más universidades profesionalizantes y centros de investigación transdiscipinares dentro de la universidad», prosiguió Alonso. «La mejor forma de patrocinar a una universidad es por medio de la investigación, que tiene un retorno grandísimo. Los países más desarrollados son los que han invertido en investigación durante muchísimos años».

El debate sobre el peso y financiación de la investigación dentro de las 'alma mater', las alianzas con empresas para desarrollar herramientas y la educación en la era digital continuarán. Pero parece existir ya consenso alrededor de una hipótesis: toda conclusión será siempre provisional, desmoronada por la rapidez de los cambios actuales.

Contenido Patrocinado

Fotos