La casa de los Javis, la nueva sede del cine español

Javier Ambrossi (i) y Javier Calvo en la alfombra roja./Afp
Javier Ambrossi (i) y Javier Calvo en la alfombra roja. / Afp

Calvo y Ambrossi abanderan a una hornada que triunfa gracias a su transparencia y ausencia de prejuicios

MIKEL LABASTIDA

En casa de los Javis -Ambrossi y Calvo-, en el madrileño barrio de Malasaña, hay, al menos, un cuadro de Fabio McNamara (al que ambos idolatran, casi tanto como a Almodóvar) y otro de Albert Madaula (un pintor y proyecto de cineasta del que Calvo es admirador). En su biblioteca conviven todos los ejemplares de Harry Potter con biografías de personajes a los que admiran y que les han inspirado, como la actriz y guionista Amy Schumer, por citar alguno. En la cocina el aparato estrella es la Thermomix, que Ambrosi le regaló a Calvo por un cumpleaños. La pagó a plazos, por cierto, durante dos años.

¿He estado yo alguna vez en casa de los Javis? Nunca. Pero he visto tantos 'stories' subidos a Instagram de fiestas celebradas allí y entrevistas de medios que han usado su 'hogar dulce hogar' como escenario que es como si la hubiese visitado y hubiera probado uno de los célebres cocidos madrileños que prepara Calvo. Es curioso cuánto conocemos de esta pareja (personal y profesional). El nombre de sus perras, el bar donde uno de ellos servía copas, que se conocieron vía Facebook... Pequeños detalles de eso que antes se llamaba intimidad pero que las nuevas generaciones han convertido en sus cartas de presentación al mundo a través de las redes. Soy lo que como, soy lo que consumo, soy con quien me relaciones.

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La transparencia es una de las principales señas de identidad de los Javis y quizá una de las razones por las que han logrado conectar tan bien con el público. Primero con el más joven, al que consiguió atraer al teatro (para muchos era su primera vez) y a las salas de cine (sí, la mayoría estaban acostumbrados a consumir estrenos desde su tablet), y más tarde al más adulto, que principalmente se contagia de su energía y de sus ganas por contar historias.

En los Feroz se oficializó una broma cada vez más recurrente entre los profesionales del audiovisual español: la casa de los Javis es la nueva sede del cine español. "Buena parte de los aquí presentes acabarán en la fiesta 'after' en casa de Los Javis", dijo el presentador Julián López desde el escenario. "No tengo alcohol en casa, no había previsto nada. Qué estrés ahora", respondía Calvo. "Buenos días a todos desde la casa de los Javis", decía la cuenta oficial de twitter los galardones al día siguiente.

Pero más allá de por los saraos, que seguro que están muy bien, todo el mundo quiere pasar por la cocina de los Javis porque allí se está cocinando una nueva generación que llega a la industria nacional con ganas de comérselo todo y de transmitir sus mensajes. Y lo hacen sin complejos y sin barreras. Los Javis lo tienen claro y los que van detrás suyo también. No les importa el medio, cine, teatro, series... Ellos desarrollan su trabajo y sus ideas en marcos bien diferentes. De hecho, ahí los vemos, participando como profesores en la actual edición de 'Operación Triunfo'.

Seguidores confesos de 'realities' y de otros programas televisivos, no dudaron en decir sí a Gestmusic para embarcarse en la resurrección del concurso. Y tanto que lo han resucitado. Ellos tienen mucha culpa de que el nuevo 'OT' esté dando tanto de qué hablar. Hace años hubiese sido impensable que algún director con ganas de despuntar en el cine participase en un espacio de estas características justo cuando su carrera empieza a crecer. Y aquí entra lo de la falta de prejuicios de los Javis. Ellos no van con ningún halo de superioridad y no miran por encima del hombro a ningún formato. De hecho ha sido habitual verlos comentando en redes sociales anteriores temporadas de 'Gran Hermano' o algunas entrevistas de 'Sálvame'. Esa naturalidad y ese gusto por lo mundano es lo que seguramente les haya hecho cómplices de un público amplio, de una generación que se siente representada por sus ideas y por su forma de plasmarlas.

'La llamada'

En las casas de los Javis se gestó la obra teatral 'La llamada', escrita para ser representada en el hall de un teatro y convertida en éxito sin precedentes gracias al boca-oreja. Por ella pasaron Macarena García (hermana de Ambrossi), Belén Cuesta y Anna Castillo, tres de las actrices más presentes en los últimos títulos de cine y televisión. Dos de ellas nominadas al Goya ahora, gracias a la adaptación cinematográfica de la obra que han filmado los realizadores, que les ha valido también su candidatura a mejores directores noveles.

Por la casa-universo de los Javis han pasado otros muchos profesionales que están dando que hablar o que lo harán, como Brays Efe (alma mater de la serie 'Paquita Salas', que empezó como un proyecto para internet y ya ha saltado a Netflix), Soy una pringada (youtuber y hater profesional que va a protagonizar una nueva serie bajo la supervisión de Calvo y Ambrosi) o Álex de Lucas (que tiene papel en 'Paquita'). Y junto a estos otros rostros con una carrera a sus espaldas que han encontrado en ellos nuevos proyectos, como Gracia Olayo, Sole Giménez, Ana Milán o Belinda Washington. Y Belinda con collarín...

Los Javis simbolizan a una hornada que cree en la diversidad, que reivindica la diferencia, que lucha por la desigualdad. Y también una hornada con héroes terrenales, placeres culpables confesables y una estrecha relación con la tecnología. Ese espíritu se podría extender a otros nombres jóvenes del último cine español que también se han visto representados en el palmarés de nominados a los Goya. Es el caso de Eduardo Casanova y 'Pieles', un alegato rosa contra la dictadura del físico en nuestra sociedad. Además de los responsables del maquillaje, han sido propuestos por la Academia del Cine los actores Eloi Costa e Itziar Castro. Esta última hace unos días reclamaba visibilidad a las mujeres con más peso y retaba a una revista a fotografiarla desnuda. Sí, a todos ellos también les va bien el lema de los Javis: "Lo hacemos y ya vemos", que se ha convertido en un leitmotiv millennial.

«Su lema 'Lo hacemos y ya vemos' se ha convertido en un leitmotiv millennial»

Si fuera un himno también podría abanderarlo Carla Simón, que es la única que puede amargar la fiesta en la casa de los Javis el día de la entrega de los Goya. Con 'Estiu 1993' ('Verano 1993') aspira a 8 estatuillas, incluidas la de mejor película, dirección novel y guión original. En el verano de 1993, con seis años, se trasladó a Les Planes d’Hostoles, en Girona, después de perder a su madre a causa del Sida (su padre ya había fallecido tres años antes por el mismo virus). Esta vivencia la ha narrado en su primera película, una preciosa cinta en la que se describe una infancia sacudida por la muerte y que ofrece un festival interpretativo de la mano de las dos niñas protagonistas. ¿En qué se parece esta película y el trabajo de los Javis? En la naturalidad, en la verdad que rezuman. Ese es su lazo de unión y el de muchos otros. Hay cantera. Cada vez más. Que se preparen los vecinos de los Javis.

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