Los secretos de la Catedral se hacen centenarios

El Museo Catedralicio cumple 100 años exponiendo más de 1.200 piezas que la seo leonesa escondía en sus entrañas

Una de las vidrieras del Museo Catedralicio. / Noelia Brandón
DANI GONZÁLEZ

Cien años mostrando arte. Cien años poniendo al alcance de todo el mundo los secretos de la Catedral de León y del arte sacro de toda la provincia. El Museo Catedralicio cumple su centenario después de una evolución constante desde su fundación, en 1917, y su primer gran paso adelante, en 1930.

La historia

Máximo Gómez, director del museo, explica que fue en ese 1930, «en plena eferverscencia de las exposiciones con Barcelona y Sevilla», a donde se llevaron medio centenar de piezas de la Catedral de León. «Al regresar, se dieron cuenta de que todo ese patrimonio había que colocarlo en un gran museo y fue el primer gran empujón de este proyecto», explica Gómez.

Poco a poco, este museo fue creciendo. En los 50 se habilitó la capilla de Satna Catalina y ganaba prestigio, siendo «el tercer museo eclesiástico más antiguo de España». El obispo Almarcha, «un gran humanista» apostó por darle más «solidez y carácter museístico», algo que en los 60 llegó a su gran cambio.

«Se percataron de que, si unían el Museo Catedralicio y el de Diocesano, se crearía un museo impresionante», afirma Gómez, que recuerda que en los años 90 comenzó a adquirir el nivel definitivo actual.

Una riqueza de más de 2.000 piezas

Destaca que no es un museo «monográfico» ya que, «siempre con el denominador común del arte sacro», está dividido por distintas temáticas como esculturas románticas, pintura internacional, imágenes románicas, pintura del siglo XXI o tejidos.

Medir la riqueza de este museo en cantidad es, quizá, injusto, pero habla del material que posee. Con más de 1.200 piezas expuestas, el Museo Catedralicio dispone también de un depósito con otro millar de obras que no han visto aún la luz.

«Algunas tienen que superar un proceso de restauración, pero es algo que se va renovando, recogemos patrimonio de los pueblos para que no quede olvidado. Debemos recordar que es un museo con carácter selectivo, elegimos cuidadosamente las piezas a exponer», explica Máximo Gómez, que recalca que tiene obras desde el siglo XI hasta la actualidad.

«Los visitantes vuelve... con más acompañantes»

Y esta riqueza comienza a ser valorada, poco a poco, por los visitantes. Su nombre y su fama ha crecido a la par que los turistas salen más satisfechos del Museo Catedralicio. «Se está dando a conocer y se está resaltando su importancia como elemento clave para el articulado de nuestra historia», afirma.

Y recalca que «los visitantes repiten trayendo alguien más consigo, quedan impresionados por lo que ven, no se lo imaginan». Este es uno de los grandes logros, según Máximo Gómez, que también incide en el grado de satisfacción de los visitantes al salir.

Todo esto ha repercutido en el número de visitas, que ha crecido exponencialmente con el prestigio del museo. «Cuando llegué, en los 60, recibíamos unas 50 o 60 personas por día. En la actualidad, pasan por aquí entre 40.000 y 50.000 personas al año. Y todo ello contando que estamos al lado de la Catedral, con lo que eso supone, ya que atrae todo el turismo», asegura.

Cien años no se cumplen todos los días. Por ello, tienen preparadas algunas sorpresas, como «la inauguración de la portada norte de la Catedral recientemente restaurada», además de organizar conferencias o visitas guiadas por el museo.

Algo que empezó casi como una necesidad para poner en valor el riquísimo patrimonio de la Catedral se ha convertido en un elemento clave para conocer la historia y las raíces de León a través del arte sacro. El Museo Catedralicio cumple 100 años siendo un testigo fiel del paso del tiempo por la ciudad

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