La leyenda cobra color

La Catedral de León vuelve a mostrar al público la afamada portada de la Virgen del Dado tras medio año de trabajos para restaurarla y un estudio que deja entrever la policromía primitiva de la Pulchra Leonina

Fachada norte de la Catedral de León, tras la restauración. / Inés Santos
RUBÉN FARIÑASLeón

La leyenda ha tomado color en la Catedral de León. La fachada norte ha recuperado uno de los lugares más singulares del templo mayor de la provincia para devolver al culto la historia viva de la Pulchra.

La portada de la Virgen del Dado, tras medio año siendo restaurada, ha vuelto a ver la luz para descubrir su estado más primitivo. Paula Sánchez y su equipo han realizado una «laboriosa y muy importante intervención», que ha puesto en liza un estudio pormenorizado de las técnicas usadas para levantar y decorar este emblema de la capital.

Datada en la última década del siglo XIII, este área de la ciudad ha recibido el cuidado de tres restauradores que gracias a una inversión de 80.000 euros han permitido descubrir una reliquia más de la Seo leonesa. La segunda policromía, usada en el siglo XVI con brocados aplicados, capta una de las singularidades más importantes que se han hallado tras la rehabilitación. «Es tan singular y difícil de conservar que han llegado pocos ejemplos; se aplicaba en el norte pero la mayoría se han perdido».

La ubicación interior de esta fachada –a través del claustro- ha permitido que hoy se pueda volver a disfrutar de esta fachada. «Lo interesante es que conserva muchísima policromía, nos sirve como elemento de estudio». Y este estudio sigue poniendo en relieve que «a través de la Catedral se van marcando todos los pasos que ha dado la historia del arte hasta el siglo pasado, esto se mete como un eslabón más».

La laboriosa intervención ha contribuido a dar una idea distinta de la escultura de la Catedral, según afirma su administrador, Mario González.

En la parte inferior se observa, en el parteluz, la Virgen del Dado que sostiene la flor y el Niño con un Evangelio en la mano. No quedan restos de la leyenda que le da nombre, y ello ayuda a ensalzar su azarosa historia.

La leyenda del dado

Los orígenes del nombre de la portada de la Virgen del Dado cuentan con una leyenda datada en épocas lejanas. Las tabas y dados, las pitas y tejos, cartas, fichas y chapas; todos ellos eran juegos de azar donde encontraban dinero fácil los leoneses de otro tiempo.

El capitán de los Tercios de Flandes, con residencia en León, fue uno de los que se dejó llevar por la avaricia que fomenta el azar. Y perdió. De regreso a su casa éste, completamente arruinado, lanzó sus dados contra el suelo y rebotaron en la figura del Niño que sostiene la Virgen.

Tras este hecho, los dados cayeron al suelo bañados en sangre y, según la leyenda, la frente del Niño derramó una gota de sangre.

El jugador, arrepentiedo y tras lo ocurrido, corrió hacia el monasterio de los franciscanos donde accedió a su interior para alejarse del mundanal ruido.

El desorden se da cita en las jambas. Junto a los apóstoles aparece San Andrés y una muestra iconográfica de la Anunciación con el arcángel y la Virgen María.

En la zona alta, la arquivolta interior muestra a vírgenes y mártires; mientras que la exterior representa las jerarquías eclesiásticas. Todo ello arropa a los Evangelistas y sus tetramorfos, que ejercen misión como ayudantes. En la zona central, cuatro ángeles sostienen la mandorla y a un Cristo en posición de pantocrátor.

Tan importante es el novedoso programa iconográfico, en el que se detectan ciertas deficiencias, como el uso de técnicas pictóricas descubiertas en la fachada principal y que dan una idea de que la policromía se pudo extender en toda la fachada de la Pulchra.

La rehabilitación va a permitir a León recuperar un tesoro que el paso del tiempo y sus inclemencias amenazó con hacer desaparecer y que ahora pone un punto de color a la leyenda de su Catedral.

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