Una herencia de amor y marfil

La familia Merino Norverto dona al Museo Catedralicio de León un crucificado de marfil datado en el siglo XVII como muestra del cariño que profesan a la Pulchra Leonina

Detalle del cristo crucificado donado por la familia Merino Norverto. / Sandra Santos
NACHO BARRIO León

El padre lo compró en un anticuario, en la década de los cincuenta. No fue la única adquisición. «Papá tenía cuatro cristos de gran valor, que dio en herencia a sus hijos. Yo, que era la más pequeña, me acabé quedando con éste», comenta Maricarmen Norverto, acompañada de José María Merino, su marido.

En las herencias, el componente del cariño no siempre se cumple, algo que es sin duda más común en las donaciones. Esto último llevó a abrir la sala capitular de la Catedral de León para presentar una nueva pieza para el Museo. La familia Norverto Merino (o Merino Norverto, esa es otra discusión), entregó el cristo de marfil que heredó Maricarmen para que forme parte de la colección.

«Mi padre siempre tuvo muchísimo cariño por la Pulchra Leonina, algo que yo heredé, ya que estudiaba en la Escuela de Comercio y para mí la Catedral era como mi casa», explicaba Maricarmen. Así, perteneciente a la escuela castellana y datado sobre los siglos XVI y XVII, la familia ha dado un paso adelante. «Lo que significa este acto es la representación del apego afectivo manifestado en una cercanía desde el cariño y desde el respeto», defendía Antonio Trobajo, dean de la Catedral.

El lugar es el idóneo. «Cuando vimos la colección de marfiles del Museo tuvimos claro que éste era el sitio más adecuado», comentó Merino.

Según apuntaron, este crucificado formaría parte de un calvario anterior, ya que «se ve en sus ojos, tremendamente abiertos, cómo mira a la madre».

«Es una pieza al servicio de toda la gente, que aquí cumple mejor su función desde un punto de vista catequético y que rescata las dimensiones que el artista quiso infundir en cada pieza», subrayó el delegado de Patrimonio, Máximo Gómez Rascón, que anunció la previsión de recibir la donación de otras tres piezas en los próximos meses.

Una muestra de amor que podrán ver los cerca de 30.000 visitantes que el Museo de la Catedral tiene cada año, en una donación que habría hecho feliz al cabeza de familia allá donde esté.

Detalles de la donación. / N.B.

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