La letra nació entre 'kesos'

Nodicia de Kesos, una anotación de una compra realizada en el monasterio de Rozuela en el siglo X, es para muchos la primera muestra escrita de la lengua romance, que daría lugar al segundo idioma más hablado del mundo

Maurilio Pérez contempla Nodicia de Kesos. / Inés Santos
NACHO BARRIO León

La mañana del miércoles se levanta helada en León capital. Los pináculos de la Catedral llevan varios días rasgando la niebla de enero mientras el termómetro de una farmacia cercana pone números al frío. El café es obligado. Al entrar en el bar, la bienvenida la dan las miradas de los parroquianos obligando a cerrar la puerta antes de que dé igual estar fuera que dentro. Si el recién llegado no se decide, se lo hacen saber de palabra.

Aunque es demasiado pronto para largas conversaciones, las frases comienzan a deslizarse. Comentarios sobre el frío, el ‘marrón’ que atender durante la mañana, la resaca de las navidades o los planes para un fin de semana que no termina de llegar llenan el vacío a escasos metros de un templo que, impasible ante el pasar de los días, guarda en su interior una de las pruebas que explican por qué sus vecinos se entienden en el segundo idioma más hablado del planeta.

En el archivo de la Catedral de León, custodiada bajo las condiciones necesarias para su correcta conservación, se encuentra Nodicia de Kesos, un documento clave en el nacimiento de la lengua romance, «que daría lugar a nuestro idioma», como explica el catedrático de Latín Medieval de la Universidad de León, Maurilio Pérez, que hace de guía perfecto entre los secretos de la ‘pulchra leonina’.

Tras sacar el documento y colocarlo con mimo sobre la mesa, Maurilio se pone serio para hablar de Nodicia. Con el gusto del que disfruta explicando lo que ama, el catedrático hace de profesor, relatando que Nodicia de Kesos es un diploma en el que Fray Jimeno, monje del Monasterio de los Santos Justo y Pastor de Rozuela (Chozas de Abajo), hizo unos apuntes de los quesos que llevaba gastados en diversas labores agrícolas. «Es un apunte de una compra hecha y gastada, probablemente para controlar al despensero», defiende el catedrático, que apunta a que «se trata de un control de gasto apuntado en la parte posterior de un diploma anterior, ya que había falta de pergamino y si se escribió allí seguramente es porque el escribiente no tenía otra cosa».

Detalle de Nodicia de Kesos.
Detalle de Nodicia de Kesos. / N.B.

Su lectura, como corresponde, es complicada. El documento (el 480 del volumen 2 de la documentación de la Catedral) consta de dos columnas, y en ellas figura el reparto. ‘Relación de los quesos que gastó el hermano Jimeno: en el trabajo de los frailes, en el bacillar de cerca de San Justo, cinco quesos; en el otro del abad, dos quesos; en el que pusieron hogaño, cuatro quesos […]’. La lista incluye algunos llevados a León e incluso figuran lo que gastaron «cuando el rey vino a Rozuela».

El valor de Nodicia de Kesos se encuentra en que es una muestra de la lengua hablada entre la gente en la segunda mitad del Siglo X, ya que «ese monje Jimeno sabía el latín que podía leer de memoria, pero no era la lengua que él hablaba».

¿Nodicia es el primer texto escrito en romance?

¿Se puede poner a Nodicia de Kesos a la altura de las glosas en el origen del español? Maurilio Pérez es tajante. «No se puede, porque éste es un texto seguido, y las glosas explican un texto que no se entiende bien en latín». Sea como fuere, al documento guardado en el archivo de la Catedral le falta sintaxis. «La que tiene es la de andar por casa, pero es lo que ocurre en todas las lenguas cuando están naciendo. No tiene más, pero eso es mucho, porque es el nacimiento del romance en territorio leonés».

El despertar de la lengua aún caminaría despacio. Seguirá habiendo muchos diplomas en latín hasta el Siglo XIII, aunque progresivamente «se va viendo que las terminaciones de las palabras ya son romances, y aunque los verbos aguantaron más, pasaron de forma más definitiva», acota Maurilio. La lengua latina sigue funcionando hasta el Siglo XVII con toda normalidad, pese a que «poco a poco se irá desgastando».

La mañana sigue su curso a pocos metros del archivo, viendo cómo el frío y la niebla siguen acodados en la barra de un bar cercano. La Catedral termina de rasgar el cielo consciente de guardar un documento clave en el inicio escrito de la lengua, dando así la razón al himno a León cuando hincha los pulmones de sus vecinos al cantar aquello de «y en sus labios cobró vida el hermoso lenguaje español». Y en su Nodicia, guardada en la Pulchra, se hizo carne.

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