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Juan Pablo Rodríguez Frade, arquitecto.
Juan Pablo Rodríguez Frade, arquitecto. / Lázaro

Rodríguez Frade: «Tratamos de intervenir de manera que el visitante no entienda un antes y un después en San Isidoro»

  • El arquitecto encargado de la restauración de la basílica reconoce que se trata de un proyecto «exigente» que convertirá el templo en un edificio accesible para enseñar «más y mejor» al visitante

En los próximos meses se iniciará la restauración de la Real Colegiata de San Isidoro, una intervención que se llevaba años esperando y que para el arquitecto encargado de dirigirla permitirá actualizar «todo lo que ahora hace incómoda la visita». Para ello aboga por buscar un equilibrio dado el grado de protección del edificio y reconoce que el plan de trabajo prevé no cerrar al público «durante mucho tiempo» además de que «siempre que sea posible» estarán visibles las partes más notables del conjunto arquitectónico. Especializado en museografía, Juan Pablo Rodríguez Frade tiene numerosas intervenciones como aval, entre ellas la remodelación del Museo de Arqueología Nacional y el Palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada, un proyecto por el que ganó el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales.

¿Qué podemos esperar de la próxima restauración de San Isidoro?

El visitante encontrará el mismo lugar de siempre y el que espera, pero ordenado y bien explicado. Se actualizará la explicación de todo el conjunto y se facilitará el recorrido para todo tipo de personas.

¿Y cuáles son los retos que plantea el proyecto?

Todo el conjunto de la Real Colegiata de San Isidoro está, lógicamente, extremadamente protegido, y es precisamente este alto nivel de cuidado el que exige un gran equilibrio en la intervención sin dañar ningún elemento de valor pero, al mismo tiempo, facilitando una visita que resulte para el visitante mas enriquecedora.

Se dijo durante el acto de presentación que se trata de una de las restauraciones más complejas que se han acometido. Con la extensa trayectoria que usted tiene, ¿también lo percibe así? ¿Cuáles son esas dificultades?

Resulta una intervención exigente por lo complejo del lugar y de su historia. Lo más relevante del conjunto es el contenedor, y se trata de mantener esa percepción. Se modificarán instalaciones, se actualizará el edificio a la normativa actual, se realizarán intervenciones de restauración propiamente dichas,…. Realmente tratamos de actuar de una manera que parezca que no se ha realizado intervención alguna, de forma que el visitante no entienda un antes y un después en San Isidoro en cuanto a su percepción arquitectónica, sino porque la visita le enseña más y mejor.

¿Cómo recibió el encargo y cuáles fueron sus primeras impresiones a partir del conocimiento que tenía del edificio y de su historia?

Debido a la trayectoria profesional de nuestro estudio -Frade Arquitectos- en donde ya nos habíamos enfrentado con anterioridad a lugares extremadamente delicados y vulnerables como la Alhambra, y lógicamente por la enorme sintonía que tenemos con los responsables de Patrimonio de la Fundación Montemadrid en cuanto a criterios de intervención en edificios de estas características y a la manera de acometer el proyecto, lo recibí con una empatía fundamental, que hace que los proyectos progresen de la forma adecuada y se desarrollen con comodidad. Conocí con posterioridad a los responsables de la Real Colegiata de San Isidoro y esa sintonía se vio acrecentada.

Es San Isidoro una desconocida u olvidada ante la cercana presencia de la catedral?

No lo creo así. Efectivamente tiene gran competencia en su entorno, pero resulta una competencia leal que potencia la visita de todo el caso histórico de la ciudad de León. Bienvenida sea este tipo de competencia.

No cerrar al público durante los trabajos, ¿supondrá un trastorno para las obras o para los visitantes? ¿Cómo se compatibilizarán ambas tareas?

Siempre resulta un trastorno, no solo para los visitantes sino también para el día a día de la Real Colegiata, pero estamos bastante acostumbrados a trabajar de esta forma y el plan de trabajo lo va a prever así. Es muy importante no cerrar la visita durante mucho tiempo, y en la medida de lo posible, trataremos de mantener visibles siempre las partes notables del conjunto.

¿Cómo cambiará San Isidoro después de la intervención?

No va a cambiar. Se va a actualizar aquello que hace incómoda la visita y que hace que el visitante, en muchas ocasiones, no entienda con precisión aquello que está contemplando y la historia que arrastra. Se va a modificar lo secundario, pero los valores más notables del conjunto no se van a cambiar.

Ha trabajado en grandes monumentos nacionales, ¿qué supone para usted ahora actuar en San Isidoro?

Un enorme reto. La escala es muy reducida y hay que ser muy cuidadoso con todos los detalles. No es un proyecto de grandes gestos en donde se solucione la problemática con dos decisiones. Es un proyecto que requiere, en un primer momento, definir las líneas directrices en estudio y después exige mucha atención en los pequeños detalles de la dirección de obra y en todo aquello que pudiera surgir

¿Cómo será el recorrido que podrá hacer el visitante después de la intervención?

No pretendo desvelar el nuevo recorrido, pero sí puedo apuntar que la visita facilitará al visitante un conocimiento integral del conjunto y en donde el Panteón Real será la última pieza que se visitará como colofón de la visita.

¿Seguirán siendo las pinturas del Panteón Real la gran joya del monumento?

Por supuesto, pero ahora se entenderán y se visitarán tras un recorrido que permitirá al visitante entenderlas en su contexto.

¿Y qué papel jugará la luz?

La luz es el factor más importante en la arquitectura y, por descontado, en los museos, porque es lo que define los espacios y los volúmenes. Una luz amable que permita descubrir los detalles, pero que no perjudique la conservación de aquello que ilumina, una iluminación mediante leds de 3.000 grados Kelvin, con una perfecta reproducción de color combinada con la siempre cambiante luz natural.

Ahora, hay quien dice que el Panteón Real, pese a ser el gran atractivo, está un poco 'escondido' en el recorrido. ¿Cómo se le puede dar mayor protagonismo?

Soy partidario de no mostrar de golpe los espacios más relevantes, sino de establecer secuencias que nos preparen para esa visita. Esto no es ninguna novedad en ningún aspecto de la vida. Las visitas y las experiencias siempre son más interesantes y enriquecedores cuando existe una expectación derivada de cierto conocimiento.

Con esta intervención, uno de los aspectos más relevantes o al menos llamativos es que San Isidoro triplicará su espacio visitable. ¿Cómo se conseguirá?

En muchos de los casos, tan solo limpiando y adecuando espacios existentes, y hoy en día sin acceso público se ponen en valor estancias de gran interés.

¿Qué preparativos previos se están acometiendo o se van a acometer antes del inicio de las obras a principios del próximo año?

Estamos rematando el proyecto de ejecución y de museografía. Han sido necesarias múltiples reuniones con todos los agentes participantes, no tanto para consensuar soluciones, pues siempre ha existido un afán de enorme colaboración y una gran sintonía en los pareceres, sino para generar puestas en común de las ideas que han desembocado en una respuesta razonable y respetuosa.

¿Se tiene ya fijada la hoja de ruta durante el proceso de restauración?

Estamos en ello. Hay que tener en cuenta que intervienen varias instituciones y tenemos que ajustar el cronograma.

¿Resulta más complicado y arriesgado actuar en un monumento de estas características que en uno de menor valor artístico e histórico?

Por supuesto. La responsabilidad es mayor, y se trata siempre de quedarse un paso atrás en las obras para ceder el protagonismo absoluto al bien cultural.

Han tenido que pasar varios años desde que se firmó el convenio hasta que, con algunas modificaciones, se puede poner en marcha la restauración. ¿Son muestras de que ya se está saliendo de la crisis? ¿Se percibe en el sector?

En lo que a mí respecta, que trabajo principalmente para las distintas administraciones a través de concursos, no veo que la crisis haya cedido en cuanto a obra pública. Hay pocos concursos. Me preocupa además que, derivado de la situación actual, esta crisis pueda tener una mayor inercia. Aún así, soy muy optimista cuando veo que instituciones como la Fundación Montemadrid, invierte en medios y en conocimiento en un proyecto como es la remodelación de la Real Colegiata de San Isidoro. Creo que es un esfuerzo notable que convendría que sirviera de ejemplo.