Un país en una playa

Una barcaza regresa al Reino Unido con soldados aliados.
Una barcaza regresa al Reino Unido con soldados aliados.

Joshua Levine recoge en 'Dunkerque' las voces de cientos de soldados que fueron rescatados de las playas de esta localidad francesa en una de las mayores operaciones de salvamento de la historia

DANIEL ROLDÁNMadrid

El punto y final se puso a las 14:23 horas del 4 de junio de 1940, once horas después de que el último barco zarpara desde Dunkerque. Fue el 'Tynwald', un vapor que había realizado el recorrido desde la isla de Man, situada entre Inglaterra e Irlanda, hasta la localidad francesa para rescatar a parte del maltrecho Ejército francés. Partió, hace 77 años, del espigón de Dunkerque con tres mil soldados a las 3:05 horas. En la playa se quedaban más de 12.000 soldados franceses y belgas a merced de las tropas alemanas, que ya solo estaban a cinco kilómetros de la orilla.

De esta manera, se culminaba uno de los hechos más relevantes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la 'operación Dinamo', que evitó que el Reino Unido se quedará sin su Fuerza Expedicionaria Británica (BEF). Porque en esa localidad al norte de Francia, a apenas diez kilómetros de la frontera con Bélgica, se quedaron incomunicados por el empuje nazi cerca de 450.000 soldados ingleses, franceses y belgas. El 21 de mayo, intentaron romper el cerco de Arrás para tener una salida pero los soldados alemanas contuvieron el ataque.

¿Cómo se puede sacar de esa ratonera a un Ejército tan grande? Llamando a cualquier cosa que flotara y estuviera amarrada a un puerto del sur de Inglaterra, y luego de cualquier parte de la isla, para que acudiera a Normandía. De esta manera nació la 'operación Dinamo' que Joshua Levine narra en su libro 'Dunkerque'. Un trabajo publicado hace siete años y que HarperCollins publica ahora y que recoge los testimonios de cientos de soldados y marineros atrapados o que intervinieron en el rescate. Como Arthur Joscelyne, que llevó su gabarra desde el Támesis hasta Dunkerque. “Estaban (los soldados) en un estado tan lamentable que se tumbaban en cualquier parte y se quedaban dormidos”, cuenta.

En la imagen superior, vehículos abandonados por el Ejército británico en Dunkerque, donde los zapadores e ingenieros construyeron un espigón con camiones para facilitar el rescate. Por último, un barco lleno de soldados ingleses llega al Reino Unido. / ORBIS / Heinrich Hoffmann / CENTRAL PRESS

La operación comenzó el 30 de mayo y se emplearon 887 embarcaciones. “La flotilla que hacía la travesía entre Inglaterra y Dunkerque era digna de verse. Nunca volverá a ver tal cantidad de barcos de todas clases y tamaños en un trecho de mar como aquel”, escribió el teniente de aviación Frank Howell, del Escuadrón 609 a su hermano. El papel de la aviación (las Reales Fuerzas Aéreas o RAF) fue fundamental para limpiar el cielo de Stukas y bombarderos alemanes y dar cierta seguridad a los barcos que se acercaban a la playa.

Los más lentos, muertos

Aunque una de las frases más repetidas en Dunkerque era “dónde está la maldita RAF”. “Para mantener patrullas continúas, tenías que salir dos o tres veces al día, unas cinco horas de vuelo diarias, empezando a primera hora de la mañana y acabando al anochecer”, explica el piloto Denys Gillam a Levine en una de las conversaciones que mantuvo Levine con veteranos para realizar el libro, que después ha servido a Christopher Nolan como base para realizar su última película 'Dunkerque'. El director inglés también visitó a veteranos acompañado de Levine, que ha colaborado como asesor histórico en el trabajo estrenado este vienes.

Durante la evacuación, la RAF perdió 177 aparatos (106 cazas) y se derribaron 258 aviones alemanes. Unos aparatos que causaban destrozos, incluso cuando se celebraba un oficio religioso. “No sé qué fue del sacerdote. Pero nos dispersamos y los más lentos acabaron muertos o heridos”, apunta Norma Prior.

El operativo esperaba sacar de Dunkerque a unos 45.000 soldados, pero al final se pudieron salvar a más de 330.000 soldados, unos 210.000 británicos y 130.000 franceses y belgas. Además de los 12.000 franceses que se quedaron en la playa, otros cien mil soldados acabaron muertos o prisioneros de los nazis a lo largo de Normandía. El rescate de Dunkerque infló de ánimos a los británicos, aunque supuso un verdadero varapalo a su ejércitos. “Dicen que Dunkerque fue una victoria. Pero no lo fue: fue una chapuza. Si no hubiera sido porque el pueblo británico acudió en nuestro auxilio, yo habría muerto, igual que muchos otros”, sostiene Maurice Machin, del Real Servicio de Intendencia Militar. También influyó la decisión de Adolf Hitler de no cerrar todavía más la bolsa de Dunkerque cuando tenía opciones. Entonces, el curso de la guerra hubiera sido otro.

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