Entrevista a Love of Lesbian

«La gente no es estúpida y quiere retos, no que se lo den todo mascado»

Love of Lesbian, en una imagen promocional.

La banda 'indie' Love of Lesbian llegan el sábado al CHF con toda la fuerza de un directo «perfectamente engrasado»

NACHO BARRIOLeón

Son muchos años (concretamente veinte) los que cumple Love of Lesbian girando por salas, festivales y estadios. Veinte años desde que empezaran cantando en inglés para un público reducido, cuando no imaginaban el éxito que vendría después ni por asomo. Ahora, todo ha cambiado. Las canas se asoman y la experiencia es compañera ineludible a la hora de esquivar errores, aunque dicen que cometen muchos en el camino. Autores de himnos de una generación que abrazó al indie como a pocas cosas, Love of Lesbian llegan el sábado a León. Buenrollo y todas las caras de una vida que conoce incendios de nieve y asaltos en los que la derrota ya está escrita. Va acabando la gira del 'Poeta Halley'. La máquina está en su mejor momento. Julián Saldarriaga, guitarra de la formación, toma la palabra.

- ¿Qué se va a encontrar todo aquel que vaya al concierto del día 23 en León?

En este momento nos encontramos acabando la gira y estamos muy centrados en ello. Tenemos una maquinaria completamente engrasada después de corregir dos millones de errores y la verdad es que vivimos el mejor momento. Seguimos probando en cada concierto para ver cuál es el mejor de los repertorios para definir la mejor estrategia, metiendo las canciones más totémicas de los discos anteriores para intercalarlas con el último disco para crear un dinamismo interesante. Pasamos de los momentos más introspectivos a los tonos más desenfadados y cabaretescos. Todo cabe.

- Tantos años de conciertos irán pesando…

Ahora es diferente. Antes pasaban las giras volando pero ahora disfrutamos más del trayecto, no tenemos el cansancio de giras anteriores. No quería poner un símil futbolístico, pero es igual que les pasa a los jugadores jóvenes que en los primeros veinte minutos han dado todo lo que tenían. Ahora como veteranos gestionamos bien las energías, sabes en qué batallas meterte para no perder tu vitalidad, porque son muchos días.

«Tenemos una maquinaria completamente engrasada después de corregir dos millones de errores y la verdad es que vivimos el mejor momento» julián saldarriaga, batería de love of lesbian

- Habrá pensado en Dembélé…

-[Risas]. Sí, sí, parecido.

- ¿Cómo ha calado su último disco?

- Estamos muy contentos por cómo ha caído en nuestro público de siempre y en los nuevos que llegan a vernos. Es un trabajo que ha sido idóneo, desde el primer momento ha estado arriba en las listas, algo que nos parecía inconcebible porque es un disco muy arriesgado con canciones muy largas, no está sujeto a lo que se lleva en la música española.

- El experimento ha resultado bien entonces.

- Nos reafirma de alguna forma, nos da carta libre para hacer lo que nos de la gana, cosa que ya hacíamos. Con el ‘Poeta Halley’ se consolida una idea que teníamos en la cabeza, porque los artistas somos miedosos y a veces buscamos hacer discos queriendo que le gusten a la gente, pero la gente no es estúpida y quiere retos, no que se lo des mascado. Y con este trabajo están disfrutando.

- ¿Con canciones más largas el concierto cambia?

- La verdad es que las canciones funcionan muy bien, la gente las canta a fuego. ‘Psioconautas’, por ejemplo, dura siete minutos y ves en el público las caras de impacto. Cuando tienes una discografía como la de Love of Lesbian este último disco compagina bien con lo que había. Estamos en un momento muy infalible y sabemos hacia dónde queremos ir.

- ¿Se imaginaron en algún momento lo de estar sonando en las radiofórmulas comerciales?

- La verdad es que no, no teníamos esa meta en nuestra cabeza. Lo que ocurre con las grandes emisoras es que por fin han girado la cabeza hacia lo que pasaba, que es que los grupos como nosotros estaban copando los carteles de los festivales. Lo de las listas de ventas nos llega cada miércoles y significa que seguimos teniendo mucha vitalidad.

- ¿Continúa la crisis en el sector?

- Nuestro grupo no vive por la venta de discos, nada tiene que ver con la industria de los ochenta. Lo que nos toca es salir a la carretera y vender entradas para llenar la nevera. Lo cierto es que hemos pasado unos años complicados a los que se suma el IVA cultural, que ha lastrado a los grupos que empezaban, pero hemos sabido salir. Son nuevos modos de vivir y ahí aparecen los claroscuros, porque ves que puede pasar lo de Supersubmarina (sufrieron un grave accidente de tráfico volviendo de un concierto). Eso te pone delante de que estás todo el puto dia en la carretera.

- ¿Lo que ocurrió con Supersubmarina fue un golpe de realidad?

- Para nosotros no, porque estamos ahí todo el rato, pero la gente piensa que estás bajo un foco de glamur y la realidad está lejos del éxito. Detrás hay horas de furgoneta, de montaje, de pruebas de sonido, comer en estaciones de servicio... Pero es lo que toca, salir de casa, y volver días después. Es una vida elegida por la que estamos agradecidos, pero a veces es complicado compaginarlo con una vida familiar normal.

- ¿Qué recuerdan de sus conciertos en León?

- En León nos encontramos siempre con gente muy acogedora, gente que sabe pasárselo bien y que lo exterioriza más que nosotros, los catalanes, que lo vivimos de forma más interior. Estuvimos en Astorga hace años y lo comprobamos. Además, aprovechamos para probar siempre la gastronomía local y, en ciudades como León, entramos al trapo en la cultura gastronómica.

- Tantas horas de carretera al menos valdrán para desconectar del tema de Cataluña…

- Aquí en Cataluña es como en todos los lados, hay información y desinformación, a veces ves que hay artículos que lo que hacen es disparar con bala y no informar, es difícil discernir. A nosotros nos fastidia, porque en una entrevista hablamos veinte minutos de música, cinco de política y el titular siempre es político. Sobre esa cuestión somos embajadores del buen rollo y no tenemos problemas de este tipo, somos conscientes de que el interés es supraadministrativo, este cara a cara no es algo que nace de la población, y de eso te das cuenta cuando viajas. Soy de una España que comparto con Corizonas, con Lori Meyers o Iván Ferreiro, es en la que somos amigos y no discutimos por lo que nos diferencia. Ahora cada vez que sales fuera es el discurso está más enrabiado y no sucede por la crítica sino por lo que se lanza en redes o medios. De pronto una conversación normal se convierte en algo de hoolingans de fútbol. La política ha pasado a ser eso y habrá que ver que pasa después del 1-O.

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