Guadalupe Plata llega a León para presentar su nuevo disco

El trío andaluz Guadalupe Plata./
El trío andaluz Guadalupe Plata.

El grupo ubutense de blues-rock actúa en El Gran Café, el 23 de noviembre, con un nuevo repertorio que como ya es tradición en el grupo, el nuevo álbum lleva por título el nombre de la banda

LEONOTICIASLeón

Los andaluces Guadalupe Plata, caracterizados por su peculiar forma de fusionar el blues con el rock, jazz, psicodelia e incluso el flamenco actúan el 23 de noviembre en el Gran Café. El grupo, que cuenta con una trayectoria internacional, lleva funcionando desde 2007, actuando en todos los espacios imaginables y editando canciones que han acabado cimentando tres álbumes sin título inflados con folkcrepitante, psychobilly lisérgico y surf de ciencia ficción.

El trío, llegado desde Úbeda, está compuesto por Pedro de Dios (voz y guitarra), Paco Martos (barreño y bajo) y Carlos Jimena (batería) presentan en León su último disco, que como ya es tradición lleva por título el mismo nombre del grupo, Guadalupe Plata 2017

Este trío de blues-rock debe su nombre a la imagen de la Virgen de su localidad natal, Úbeda, y basa su estilo musical en la fuerza y sencillez de sus guitarras, la ausencia de electrónica, y en el surrealismo y oscuridad de sus letras. La banda, además es fiel a sus instrumentos, como guitarras caseras, o un curioso bajo construido con un barreño de zinc. Otra peculiaridad es su forma de grabar los discos, basada en el espíritu de la primera toma, prácticamente en directo, así que lo hacen en sólo dos o tres días, y con ello demuestran frescura y fluidez.

'Guadalupe Plata' se grabó en 2016 durante un paréntesis veraniego en los estudios La Mina de Sevilla con el inquieto Raúl Pérez (Pony Bravo, Niño de Elche) como arquitecto de un sonido en el que prevalecen las dinámicas, lo noir, los giros imprevistos y una suerte de tensión eléctrica que se te cuela como un parásito por la entrepierna provocándote un incendio irremediable. Dos semanas para grabar y una para mezclar. Según ellos, "dejándose llevar por el instinto".

Probablemente sea este el trabajo más compacto de los andaluces. Un perturbador viaje al fin de la noche en forma de "baladas asesinas" donde prestamistas y caimanes juegan a la timba en una ciénaga anegada por la traición. El sur de Flannery O'Connor trasladado a la Andalucía del quejío y el corralón. Basta una escucha para caer rendido al exorcismo. Porque parece que el disco se retuerza con vida propia, como un misterioso zumbido reverberando bajo el agua, buscando la visión posmoderna de la música de raíces, delbluegrass al folk latino. También hay mucho de aquel bluescubista acuñado por Alex Chilton, Ben Vaughn y Alan Vega. En conjunto, las canciones rezuman una calma tensa que se estira entre silencios y reverberaciones dignas del David Lynch más críptico.

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