Fito: «No sé cómo se hace una canción»

Concierto de Fito y Fitipaldis. / Borja Agudo

El artista vasco y su grupo, los Fitipaldis, cumplen 20 años de carrera con un disco recopilatorio y una gira que empezará en marzo

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El autor de 'Soldadito marinero' y 'La casa por el tejado', dos de los mayores éxitos de la música española del siglo XXI, también puede sufrir una crisis creativa. «Hace unos meses, estaba en casa intentando hacer un disco nuevo y no me salía ni 'pa' Dios», cuenta Fito. Y de repente, alguien le recordó que llevaba ya dos décadas con los Fitipaldis y que podía ser un buen momento para recopilar sus grandes éxitos y, de paso, salir a la carretera con una gran gira. Y Fito vio la luz: «La idea me puso las pilas y pensar en tocar otra vez en directo me insufló ilusión y, a la vez, una gran responsabilidad».

Tres años después de su último disco, 'Huyendo conmigo de mí', Adolfo Cabrales Mato, Fito, (Bilbao, 1966) lanza una gran caja que incluye dos CD con sus mayores éxitos, otro con colaboraciones, dos DVD con un documental y videoclips, un libro y ¡ocho posavasos! La oportunidad de evaluar una trayectoria de la que el cantante vasco se siente muy orgulloso. «No me enfrento a mi pasado, me parece maravilloso, quizá porque el cerebro es muy inteligente y elimina toda la mierda para dejar solo las cosas bonitas», explica el artista.

De hecho, Fito cree que todo lo que ha conseguido es gracias a Platero y Tú, la mítica banda que le lanzó al estrellato en la música nacional. «Con ellos pasamos de tocar en los bares del pueblo a dar grandes giras. No éramos unos virtuosos, éramos cuatro locos, cuatro amigos. Todavía ahora, cuando veo a un chaval de 18 años llevando una camiseta de Platero, me parece alucinante. Mientras haya una sola persona que compre un disco, el grupo no morirá», afirma. ¿Pero se arrepiente de algo? «Me equivocaría otra vez», contesta Fito, citando uno de sus grandes temas. «No cambiaría nada y si algo hice mal, todos tenemos derechos a equivocarnos», dice el artista, que ha vendido más de dos millones de discos en su carrera.

A menudo, los compositores acaban rechazando las canciones que les dieron la fama. No es el caso de Fito, que recuerda con cariño 'Soldadito marinero' y el resto de sus pelotazos. «Los artistas somos gilipollas porque nos flagelamos con los temas que nos hacen triunfar. Si tenemos éxito con una canción, tratamos de despegarnos de ella. Nos sentimos más cómodos en la marginalidad, pero en mi caso, 'Soldadito marinero' está ahí. Puede que yo no la toque en casa cuando estoy solo, pero no me puedo negar a tocarla en un concierto. Cuando un pabellón la canta a coro, todo cobra sentido», asegura.

Gestar grandes himnos sigue siendo el objetivo de un artista, aunque Fito reconoce que no existe una receta mágica para hacerlo o, por lo menos, que él no la tiene. «No sé cómo se hace una canción, es muy complicado. Si me obligasen a explicarlo, no podría hacerlo», confiesa. A su alrededor, todo ha cambiado desde que empezó en la música, con 19 años, hasta sus 51 de ahora. Todo menos componer. «Eso sigue siendo igual. Estoy yo en mi cocina, con mi guitarra, e intento pasar un buen rato», asegura. Pero el resto no se parece en nada. «Todo se mide de una manera diferente. Quizá ahora vendemos 15.000 discos y es una ruina y antes 15.000 discos... ¡Uf! Los cambios son inevitables, tanto en lo artístico como en lo personal», añade Fito.

Su gira, que pasará por 20 ciudades, comenzará el 10 de marzo en Santander, hará paradas en Zaragoza, Valencia, Valladolid, Pamplona, Málaga, Madrid, Murcia y Sevilla y quedan por determinar el resto de las citas. En los conciertos le acompañará de telonero Muchachito, y se irán sumando como artistas invitados los colaboradores que han participado en las canciones del disco, como M Clan, El Drogas, Ariel Rot, Leiva, Loquillo o Andrés Calamaro.

«Solo soy un señor mayor que toca la guitarra, al que no le gusta mezclar la política y la música y que no tiene ni puta idea», responde Fito cuando le preguntan sobre la situación en Cataluña. Aun así, cree que existen dos posturas «inamovibles», la del PP y la de los nacionalistas, que juegan «una pelea de gallos». «Igual deberían probar a tomar una 'pirula' y así lo arreglan, a lo mejor Rajoy y Puigdemont salen abrazados», bromea.

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