«Las relaciones humanas son la gran fuente de felicidad»

La escritora Elsa Punset. / Óscar Chamorro

La escritora Elsa Punset explora las claves del bienestar personal en su nuevo libro, 'Felices'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Hace apenas 15 años, la felicidad era vista como un lujo, algo a lo que solo podían llegar los miembros de determinados grupos sociales. Pero en este tiempo, el conjunto de los ciudadanos se han dado cuenta de que cuidar el cuerpo y hacer ejercicio mejoran la calidad de vida. El siguiente paso es conocer la mente, una aspiración a la que contribuye la filósofa y escritora Elsa Punset, que descubre los secretos de los antiguos griegos y chinos y ofrece consejos para alcanzarla en su nuevo libro, 'Felices' (Destino).

«Los griegos, los chinos, los alquimistas... Sabían que la felicidad requiere de una búsqueda cotidiana. Luego esta enseñanza se despreció, pero tenemos que volver sobre ella, tenemos que poner atención a nuestro día a día», dice Punset, que explica que la felicidad es un trabajo personal. «Tendemos a pensar que es un estado que viene de fuera y que nos llega a través de los hijos, de conseguir una promocionar en el trabajo... Pero tenemos una gran capacidad de fabricar felicidad, lo que los psicólogos llaman 'felicidad sintética'», agrega.

Afirma Punset que los seres humanos son malos gestionando los pequeños problemas del día a día, una discusión, un atasco... Pero son buenos en la empatía, en cuidar las relaciones personales, y ahí reside una de las claves de la felicidad. «El gran ámbito del que se extrae felicidad al que acudimos las personas es el de las relaciones humanas. Los más felices son los que dicen que tienen una mujer maravillosa o unos hijos fantásticos. Pero insisto, eso no viene solo, tenemos que hacer el esfuerzo de generar sensaciones positivas», asevera la filósofa, que recuerda que el contacto físico y quedar con los amigos son también fuentes de bienestar.

Elsa Punset, que ha vendido más de un millón de libros, propone una serie de trucos para descubrir qué es la felicidad. «Existe la habituación hedonística. Nuestro cerebro se acostumbra a lo bueno, pero a medida que se acostumbra, el placer va bajando. Pero hay modos de revitalizar estas sensaciones: si nos encanta tomar café todas las mañanas, podemos dejar de hacerlo una semana. Cuando retomemos el hábito, lo disfrutaremos más. Otro consejo es el de cambiar los roles en la familia durante un día: que los padres sean hijos y viceversa. Así es más fácil ponerse en el lugar del otro».

La escritora cree que los seres humanos estamos muy encerrado en la vida placentera, que es solo uno de los tres niveles en los que se puede hallar la felicidad. Es el más básico, el de la sociedad de consumo, que se concreta en tener cada vez más y más nuevo. «Pero por encima de ella están la vida buena, que es conocer las propias fortalezas, y la vida valiosa, que es poner esas fortalezas al servicio de los demás». En esto pone el foco la autora: «la verdadera vida placentera es la que se vuelca en las capacidades creativas o en el servicio a los demás».

En este aspecto, la tecnología tiene una doble cara. Por un lado, dispara la capacidad de investigar, de producir, de viajar sin salir de casa. Por otro, fomenta la pérdida de empatía, lo que explica, por ejemplo, la agresividad que se detecta en las redes sociales. «Cuando le digo algo a alguien a la cara, las emociones se contagian como un virus y si decimos barbaridades, nos refrenamos. Pero insultar es mucho más fácil en las redes porque cosificamos al sujeto con el que hablamos», subraya.

El género de la autoayuda no ha tenido buena fama. «Ha habido libros malos», dice Punset. Sin embargo, la escritora considera que «la autoayuda es la llave de la libertad». «Los filósofos griegos y chinos son pura autoayuda. Durante muchos siglos, hemos seguido a las religiones o a los grandes hombres. Pero de repente, nos dicen que si entrenamos nuestras capacidades para la empatía y para las emociones, llegaremos a alcanzar la felicidad».

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