En el reino del silencio

En el reino del silencio

El explorador y escritor noruego Erling Kagge triunfa con un libro que invita a frenar para que cada uno encuentre la tranquilidad dentro de sí

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Pasar 50 días en la Antártida sin teléfono ni internet ni radio fue una experiencia radical, un viaje iniciático, para Erling Kagge (Oslo, 1963). Con el único sonido de las pisadas en el hielo, este explorador y escritor noruego, el primer hombre en alcanzar los 'tres polos' (el norte, el sur y el Everest), descubrió hace dos décadas que en la vida de cualquier ser humano sobra el estruendo que a todos los sitios llega. De aquella reflexión, decantada posteriormente en el estrés de la sociedad de la velocidad y los móviles, acaba de nacer 'El silencio en la era del ruido' (Taurus), un libro que propone una mirada al interior para ser capaces de aislarse y que se ha convertido en un 'best-seller' en Reino Unido, Francia e Italia.

Licenciado en Filosofía en Cambridge, modelo de la marca de relojes Rolex y una celebridad en su país, Kagge cree que «uno puede sentirse en completo silencio en cualquier lugar». Pero admite que aquella experiencia en la Antártida le hizo convertirse en el 'predicador' del silencio que es hoy. «Allí, al principio, solo veía una gran cantidad de superficie de hielo. Conforme pasaban las semanas, sin embargo, empecé a detectar matices azules, rojos y verdes en el hielo. Sentí que el mundo estaba cambiando alrededor, pero, obviamente, el mundo era el mismo. En realidad, yo era el que estaba cambiando».

En el mundo de hoy, Kagge detecta «demasiadas expectativas y demasiadas distracciones». «Las tenemos por cualquier sitio que miremos, los teléfonos, las televisiones... Pero escuchar el silencio es mucho más fácil de lo que la gente cree», asegura. ¿Y cuál es la receta para lograr esa paz interior? «Pararse, frenar. El silencio lo llevamos dentro y lo podemos encontrar mientras subimos las escalerass o preparamos la cena», insiste el aventurero noruego. «El silencio debe hablar, y uno debe conversar con él y utilizar el potencial que posee».

Parece, sin embargo, que algunas personas necesitan estar rodeadas de bullicio, o están siempre atareadas, siempre haciendo algo. Las nuevas tecnologías y las redes sociales serían, en la segunda década del siglo XXI, las rivales de la tranquilidad que toda persona necesita: «Apple, Facebook, Instagram, Google, Snapchat y los gobiernos están intentando monitorizarnos, con nuestra ayuda voluntaria, para usar y vender nuestra información, una forma de explotación», asevera.

Frente a ello, Kagge reivindica una sensación que parece olvidada, «el aburrimiento». «Cuando sepamos vivir sin necesidad de estar completamente conectados entre nosotros, podremos pararnos un poco y preguntarnos qué es lo que estamos haciendo en realidad», afirma.

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