«Regalamos a Google nuestra intimidad», dice Belén Gopegui

La escritora Belén Gopegui. / Alberto Estévez (Efe)

La escritora propone limitar el poder «casi tiránico» del buscador, al que convierte en personaje de su nueva novela

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

¿Se debe limitar el poder omnímodo de Google? Belén Gopegui (Madrid, 1963) cree que sí. Ella trata de hacerlo con pequeños gestos, pero cree que todos debemos exigir a los gobiernos que limiten el poderío creciente del gigante de la red, un buscador más poderoso que muchos estados. Gopegui lo ha convertido en personaje de su última novela, 'Quédate este día y esta noche conmigo' (Literatura Random House), un relato «arriesgado e innovador» sobre las precarias relaciones personales y laborales en la era digital.

No es la escritora una talibana contra el uso de las redes e Internet. Gopegui navega y usa otros buscadores como alternativa a Google. Tiene cuentas en Instagram y Facebook y se asoma a Twitter desde una «cuenta profesional». «Miro sin ser vista», dice. «Soy en Internet como soy en la vida. No me gusta la obligatoriedad de pronunciarme en cada momento», plantea.

La novela gira en torno Olga y Mateo. Ella es una empresaria sexagenaria apasionada por las matemáticas y la robótica en el final de su carrera. Él un joven veinteañero atosigado por las limitaciones laborales y materiales que trató de ingresar en la Universidad de la Singularidad, la institución educativa de Sillicon Valley. Ambos deciden enviar a Google una suerte de carta-currículum con la que ponen a prueba la esencia de la potente herramienta «como árbitro de la desigualdad».

Cree Gopegui que cada usuario puede limitar el poder del buscador con gestos parecidos a los suyos y «exigir a los Estados que pongan límites». «El poder de Google es autoritario. Casi tiránico, aunque sin un componente ideológico. No es democrático y hay que buscar contrapoderes», sostiene. «La red se concibió como un paraíso de la información, como un espacio de libertad que ha sido colonizado por el capital», dice.

No comprende la escritora que regalemos alegremente toda suerte de datos al buscador, que sepa más de cada usuario que él mismo. «Somos muy sensibles y críticos al control de los gobiernos y nos rebelamos cuando nos reclama determina información, pero a diario le damos todo gratis a Google, que ha cambiado la idea de nuestra privacidad». «Le regalamos nuestra intimidad», dice la escritora.

Los protagonistas de su novela se conocieron en una biblioteca y «establecen un poderoso nexo analógico en un mundo digital». «Si no emites constantemente en la red es como su no existieras, mientras que en la biblioteca existes solo por estar allí aunque permanezcas en silencio», apunta la autora de 'La escala de los mapas', 'Lo real' o 'Deseo de ser punk'.

¿Veremos algún día el final de Goolgle? «Quizá, pero no del sistema de control que ha instaurado. Todo tiende a decirnos que no vale la pena intentar derrotarlo y será difícil. Caerán unas plataformas y aparecerán otras», dice Gopegui, que denuncia la paradoja de la opacidad del buscador que todo lo sabe. «He tratando de averiguar algo tan simple como si el personal de limpieza de Google es contratado o subcontratado. Es imposible. No hay una relación simétrica», denuncia. «Hay que crear espacios libres, escapar de Google y para esos siempre nos quedará la resistencia», plantea.

«Google existe porque lo utilizamos, lo alimentamos», dice la escritora. «No creo a Eric Schmidtt (directivo de Google) cuando dice que si no eres malo y no tienes nada que ocultar no hay por qué temer al buscador. ¿Por qué siempre los datos los damos los demás y no ellos?» se pregunta.

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