Pere Gimferrer, medio siglo de fulgor poético

Pere Gimferrer, momentos antes de presentar en rueda de prensa su último poemario. /Santi Donaire (Efe)
Pere Gimferrer, momentos antes de presentar en rueda de prensa su último poemario. / Santi Donaire (Efe)

«Amor y muerte son hermanos», sostiene el poeta y académico que cierra con 'Las llamas' el arco poético abierto con 'Arde el mar' en 1966

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«Sí la poesía reside en el misterio, aquí hay mucho misterio». Lo dice Aurora Egido, coetánea de Pere Gimferrer, excepcional conocedora de la poética del académico narrador, ensayista, crítico y gran poeta catalán. Epiloga Egido 'Las llamas', una gavilla de versos «concentrados» que la Fundación José Manuel Lara incluye en su colección Vandalia. Es el último poemario de Gimferrer (Barcelona, 1945) con el que cierra un arco de más de medio siglo de fulgor poético abierto en 1966 con 'Arde el mar'.

El amor y su «hermana» la muerte, el paso del tiempo en una pirueta poética que elude la vejez saltando de la juventud al final de la vida, son los mimbres con los que se arma el intenso poemario «de un maestro en plenitud, de un gran renovador del verso en castellano inscrito en la tradición y profundo conocedor de la gran poesía occidental», según su editor, Nacho Garmendia. «Una síntesis de todas las llamas que arden en su poesía», según Egido.

«No hay más edades que la juventud y la muerte, que es una vejez asimilada», advierte su autor, que no ha querido extender un libro «condensado y concentrado» más allá de los 22 poemas que lo conforman. «Podría tener más, quizá dos centenares, pero no quería pedirle más al lector y no habría dicho mucho más», advierte Gimferrer. Suma con este ocho poemarios en castellano y deja, de momento, arrumbado el catalán, que no usa como lengua poética desde 2014.

Define Gimferrer como «esencial» su salto poético de la juventud a la muerte sobrevolando la vejez. Un libro concebido «en parte como un collage» y que es «el final de un trayecto que pretende no serlo», según Egido. También académica y secretaria de la RAE, destaca Egido en la poesía de Gimferrer la «metáfora verbal que todo lo transforma» y «la creación de imágenes nuevas, tan difíciles de conseguir».

Sus versos surgen de «una radical voluntad innovadora, presente en la poesía de Gimferrer desde los inicios». También de «una profunda familiaridad con la tradición poética española y universal», a la que el poeta se enfrenta en versos «quintaesenciados, densos, flameantes, llenos de imágenes poderosas, guiños en múltiples direcciones» y con «su característica audacia verbal», sostiene Egido.

«El amor es lo que nos hace perdurables más allá del tiempo», plantea Gimferrer. «En ese sentido la oposición amor/muerte está muy presente, es una oposición que, si bien tiene sus orígenes en la cultura clásica -Eros y Tanatos- viene principalmente de Leopardi y sus poema 'Amore e morte', donde el poeta italiano subraya que el amor y la muerte son hermanos», precisa el poeta.

Intensidad

«El funcionamiento de las palabras en la poesía supone un uso no utilitario del lenguaje. La intensidad de cada verso es lo primero que ha de pedirse a un poema, como vemos en Góngora y Dante, ambos presentes en el libro pero no reconocibles» dice Gimferer de este densa y breve aventura poética «cuya esencialización no podía sostenerse por mucho tiempo». Garcilaso, Calderón de la Barca o García Lorca son otras referencias ocultas, como las alusiones a obras cinematográficas, pictóricas o musicales. Habla también de la vida como puesta en escena y representación teatral, influido por la relectura de Shakespeare y los clásicos griegos.

«No es un libro erudito aunque hay erudición», admite Gimferrer, aclarando que «trata, sobre todo de la propia poesía». «De ver dónde la evolución del tiempo lleva a la poesía, que, a su vez, trata del funcionamiento de las palabras fuera de su uso utilitario, y en eso es tan abstracta como la pintura y la música», asegura Gimferrer. No aspira a que los lectores le entiendan, y sí a que sus poemas gusten y se capten como «sensorialidades» e «imágenes yuxtapuestas».

Elude deliberadamente hablar de la actualidad y se justifica en que la temática de 'Las llamas' «no me permitía hablar de acontecimientos actuales». «Por lo que se refiere a la actualidad política, los poemas de fueron escritos anteriormente a todo lo que pasó hace algunos meses», se justifica. Fechados entre noviembre de 2016 y marzo de 2017, los 22 poemas de 'Las llamas' ven la luz en vísperas de la entrega al poeta y académico del Premio de Poesía Federico García Lorca.

Ocupa Gimferrer desde hace décadas un lugar preferente en la cultura y la literatura españolas. El veterano y respetado académico, narrador, crítico, ensayista, traductor, editor y sobre todo poeta, inició su exigente aventura lírica en 1966. Desde entonces no ha dejado de dar pruebas de su altura poética nada menos que en tres idiomas: castellano, catalán e italiano. También ha escrito poemas en francés que se niega a mostrar.

En 2014, y tras trece años sin publicar poesía en catalán, publicó 'El castell de la puresa' ('El castillo de la pureza') un hito saludado por la crítica como el mejor poemario de su autor, reconocido como un maestro en ambas lenguas. Eran diez largos poemas en los que, con la precisión de orfebre, Gimferrer dialogaba con Mallarmé, J.V. Foix, Góngora o Ausias March y que tradujo al castellano José María Micó.

Tras deslumbrar con poemarios como 'Arde el mar' (1966) -Premio Nacional de Poesía- y 'La muerte en Beberly Hills' (1968), encadenó títulos como 'Amor en vilo' (2006), 'Tornado' (2008), 'Rapsodia' (2011) y 'Alma Venus' (2013). Autor de la novela 'Fortuny' (1983), del emotivo texto autobiográfico 'Interludio azul' (2006) y de ensayos como 'Los raros' (1985), en catalán ha publicado los poemarios en 'L'espai desert' (1977), 'El vendaval' (1988), 'Mascarada' (1996) 'El castell de la puresa' (2014) y Mainejant (2016). En italiano publicó 'Per riguardo' (2014).

Galardonado con el relevante Premio Nacional de las Letras, que reconoce toda una trayectoria, también obtuvo el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más notable galardón poético hispano, y el Octavio Paz de Poesía y Ensayo. En noviembre pasado sumó el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca por 'Las llamas' y por «la universalidad de su poesía» y su «renovación constante» en los ámbitos español y europeo». «Su escritura abre espacios y territorios insólitos y nuevos en la literatura española, abre nuevos faros, puertas y luces», destacó el jurado de este galardón.

Gimferrer estudió Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona. Ademas de miembro de la RAE, en la que ocupa la silla O, es académico fundador y miembro permanente de la Académie Européenne de Poésie, con sede en Luxemburgo. Pertenece a la Reial Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona y a la Academia Mundial de Poesía.

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