La orgía de violencia de la tía Margit Thyssen

Sacha Batthyany reconstruye en 'La matanza de Rechnitz', el asesinato de 180 judíos tras una fiesta en un castillo de su familia

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Con la inminencia de la derrota asomando en el horizonte, los últimos meses del nazismo se llenaron de crímenes atroces. Uno de ellos ocurrió en la noche del 24 al 25 de marzo de 1945. Margit von Thyssen y su marido, el conde húngaro Ivan Batthyany, invitaron a su castillo a los jefes locales del partido nazi, de la Gestapo, de las SS y de las Juventudes Hitlerianas. Borrachos de vino, de licores, de champán, los comensales decidieron terminar la noche con una orgía de muerte: se pertrecharon con armas y asesinaron a sangre fría a 180 judíos que estaban prisioneros en las inmediaciones del castillo.

Un artículo de periódico titulado 'La anfitriona del infierno' puso al periodista suizo Sacha Batthyany (1973) sobre la pista de este episodio de la historia de su familia. Estudiando documentos, entre ellos, los diarios de su abuela Maritta, cuñada de Margit, y viajando a los lugares donde se produjeron los hechos, Batthyany reconstruye en 'La matanza de Rechnitz' (Seix Barral) lo ocurrido aquella sangrienta noche y, por el camino, reflexiona sobre la influencia del pasado en el presente.

«No he sido la primera persona que ha escrito sobre Rechnitz, pero sí el primer miembro de mi familia en hacerlo. Considero que es importante mirar atrás para no olvidar lo que pasó y hacer las cosas de forma diferente en el futuro. Mi familia guardó silencio durante mucho tiempo, así que yo pensé que tenía que romper el hielo», explica Batthyany.

El autor suizo no cree que la culpa se transmita de generación en generación, pero sí reconoce sentir «vínculos» con aquello que tuvo lugar hace 80 años y cree necesario explorar los fantasmas del pasado como «una manera de reconocimiento hacia las víctimas». También, añade, por la necesidad de preguntarse qué hubiera hecho cada uno en una situación similar. «Todos deberíamos respondernos a nosotros mismos con honestidad. Quizá yo mismo hubiera hecho lo que hizo mi tía abuela, pero espero que no. No puedo estar seguro de ello».

Además de todos los ingredientes de una buena novela, 'La matanza de Rechnitz' atrae al lector español en particular por contar la intrahistoria de los Thyssen, una dinastía que ha echado raíces en el país gracias al coleccionista de arte Hans Heinrich Thyssen, a la sazón, hermano de Margit.

Y es que la trama principal del libro se centra en descubrir cuál fue el grado de participación de Margit en la masacre: ¿Existen pruebas de que matara a algún inocente? «No, ella no lo hizo. Los historiadores 'serios' dicen que ella estuvo en la fiesta, pero que no salió del castillo. Yo entrevisté a una anciana que trabajó en el castillo y estuvo en la fiesta y me dijo que tía Margit siguió dentro durante toda la noche. No hay testigos ni evidencias de que ella disparara. Pero para mí, eso no resulta relevante. Tía Margit es culpable porque ayudó a los asesinos a marcharse de Europa después de la guerra, nunca colaboró en encontrar la tumba de las víctimas y vivió una vida feliz, sin cargos de conciencia».

Para completar su viaje por los demonios familiares, Batthyany viajó a Buenos Aires, donde residen los descendientes de unos judíos que trabajaron para su familia en Hungría, que en la época previa al nazismo incluso compartieron juegos con su abuela y que, cuando llegó la ola antisemita, también fueron asesinados. «Reunirse con los miembros de una familia que estuvo tan conectada a la mía fue algo emocionante, una gran experiencia humana», recuerda el escritor.

'La matanza de Rechnitz' participa de la nueva ola de novelas de no-ficción que, además, explora viejas historias familiares, con exponentes como Emmanuel Carrere ('Una novela rusa') o Javier Cercas ('El monarca de las sombras'). «Siento una gran afinidad con este género. 'A sangre fría', de Capote, o todos los libros de Joan Didion han ejercido una gran influencia sobre mí», reconoce Batthyany.

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