Objetivo: estafar a Franco

Alberto von Filek (izquierda). /R. C.
Alberto von Filek (izquierda). / R. C.

Ignacio Martínez de Pisón reconstruye en 'Filek' la historia del hombre que embaucó al dictador con un falso combustible

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Entre otras muchas cosas, Albert von Filek era un tipo con agallas. En 1939, recién acabada la guerra civil, este supuesto ingeniero austriaco se ganó la confianza de Franco con el proyecto de fabricar un combustible sintético que iba a convertir a España en la primera potencia energética del mundo. Por supuesto, todo era una mentira, una burda patraña que duró seis meses y que ahora el escritor Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) cuenta en 'Filek. El estafador que engañó a Franco' (Seix Barral), un libro que se encuadra en el género de moda en la literatura contemporánea, la novela de no ficción.

Martínez de Pisón conoció la historia de Filek a través de la biografía de Franco de Paul Preston, en la que el hispanista británico dedica apenas unas líneas al extraño personaje. «A partir de ahí, empecé a investigar desde casa por internet, luego fui al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, al Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares y a hemerotecas extranjeras. Había poca información, pero este hombre dejó rastros», cuenta el autor.

Con estos finos hilos de los archivos comenzó Martínez de Pisón a tejer la historia de un estafador que supo aprovecharse de la borrachera de poder del Caudillo de España al terminar la guerra. «Franco vivía en una especie de providencialismo. Se sentía un elegido, él había salvado a España de los masones y los rojos, y tenía la sensación de que la providencia estaba de su lado. En ese momento en que además el régimen aspiraba a la autarquía, aparece un extranjero con una supuesta gran reputación que ofrece un regalo de los dioses. Y se crea una suspensión de la incredulidad en la que Filek se cuela», explica el escritor.

Filek, un timador profesional atildado, monárquico y conservador, que había estafado por media Europa a hombres y mujeres, llega a España sin que los motivos estén claros. En su nuevo país pronto pisó las cárceles, pero en vez de un desastre, eso se convirtió en una oportunidad. En las prisiones de la República conoció a Serrano Suñer, cuñado de Franco, y consiguió la llave para entrar en el círculo privado del dictador. Pero además, se benefició de la incompetencia de los ministros de la época, principalmente, de Luis Alarcón de la Lastra, responsable del departamento de Industria, que se tragó sin preguntar las mentiras de Filek. «Gobernaban España como si fuera un cuartel», asegura Martínez de Pisón.

Agua del río Jarama y extractos vegetales. Esa era la receta milagrosa del combustible de Filek. A finales de 1939, el Gobierno expropia fincas en los alrededores de Madrid para que se instalen allí las fábricas mágicas y el BOE declara protegida la industria del timador austriaco, que durante medio año se codea con lo más granado del régimen, cual alquimista del siglo XX, hasta que la Escuela de Minas analiza el mejunje y acaba con la mentira.

Su capacidad de seducción había llevado a Filek a las puertas del poder, pero no pudo completar su plan, probablemente huir con el dinero. La convulsa situación de la Europa de la época, inmersa en la Segunda Guerra Mundial, frena la capacidad de movimiento por el continente y cuando cae la máscara, su futuro pintaba muy negro: nada más y nada menos, había engañado al Caudillo. «Lo normal es que en ese momento, Franco, que había instaurado un régimen genocida y de terror, hubiera fusilado a Filek. Pero 'solo' lo mandaron a un campo de trabajos forzados, aunque no hay sumarios del caso», relata Martínez de Pisón. Tampoco la empresa se inscribió en ningún registro, ni queda nadie vivo que hubiera conocido al estafador.

En 1946, Filek fue entregado por el régimen franquista a los aliados con la etiqueta de ser un nazi, algo que no era. Seis años más tarde murió en un campamento de refugiados. Su historia ha quedado con muchas zonas de sombra, aunque el autor de 'El día de mañana' (Premio de la Crítica) o 'La buena reputación' (Premio Nacional de Narrativa) confía en que el tiempo dé aún más luz sobre Filek. «Tras la publicación del libro he encontrado testimonios de personas que oyeron hablar de él y en 2039, a los cien años, se levantará el secreto notarial sobre sus documentos, así que quizá sepamos dónde está el dinero que estafó», concluye.

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