'La mujer en la ventana', un thriller psicológico con aroma de cine clásico

A. J. Finn posa tras una entrevista. /Alejandro García (Efe)
A. J. Finn posa tras una entrevista. / Alejandro García (Efe)

A. J. Finn escribe una obra en que el trastorno bipolar es un factor clave

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Daniel Mallory sufrió durante quince años de depresión. Un día, un médico decidió que quería hacerle alguna prueba más y le cambió la medicación. El resultado fue inmediato. Este editor neoyorquino es bipolar y los doctores no lo habían detectado. Ese fue un punto de inflexión. Mallory se vio en la necesidad de escribir sobre la enfermedad. «Pero no quería hacer una novela sobre la depresión, que ya de por sí es muy deprimente», comenta A. J. Finn, el seudónimo que eligió para 'La mujer en la ventana' (Grijalbo), un thriller psicológico homenaje a 'La ventana indiscreta' de Alfred Hitchcock.

La protagonista es Anna Fox, una terapeuta que sufre de agorafobia. Echa de menos a su marido Ed, a su hija Olivia y a su pequeña mansión en Harlem. Las circunstancias la han recluido en un piso en el que puede observar lo que pasa a su alrededor. Como hacía James Stewart. Conoce a los vecinos, entre los que se encuentra Jane Alistair -homenaje a la actriz que protagonizó 'Los caballeros las prefieren rubias'-. Pueden ser amigas. Pero todas las esperanzas de Anna se esfuman cuando cree observar el asesinato de su vecina.

«Anna es una mujer que despierta mucha empatía porque lucha contra todos y contra sus problemas de salud mental», argumenta el escritor neoyorquino, que tenía claro que su protagonista debía ser una mujer. «Ella tiene algo de mí, como le pasa a todos los escritores. Pero sí creo que si hubiera sido un hombre el protagonista, me hubiera costado más distanciarme», argumenta Finn, que destaca que otro de los ejes del libro es la soledad. «Es difícil conectar con la gente. Se malinterpreta mucho las cosas que se hacen».

¿Y las redes sociales? «Impiden el contacto físico y solo muestran la parte que nos quieren enseñar. Unos amigos mostraron unas fotos en Instagram de un viaje. Y cuando me encontré con uno de ellos a los pocos días, me dijo que se estaban divorciando», reflexiona el escritor que, después de trabajar diez años como editor, no tiene «la clave del éxito». «Eso sí, me permitió ser más exigente conmigo mismo. Y eso fue bueno», recalca el autor de 'La mujer en la ventana', cuya versión cinematográfica llegará el otoño del año próximo.

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