La maternidad ya no es lo que era

La maternidad ya no es lo que era

La guionista Esther de la Rosa y la ilustradora Marga Castaño reflexionan con ironía sobre la vida a los 40 en el cómic 'Hardcore Maternity'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

La maternidad a los 40 ya no es lo que era. Aquellos tiempos de certidumbre en que al entrar en la quinta década la gente tenía muy claro su camino es cosa del pasado, y así lo refleja 'Hardcore Maternity' (Lumen), un cómic de la ilustradora Marga Castaño y de la guionista Esther de la Rosa que trata de dar una visión divertida e irónica sobre la maternidad en una ciudad, Nueva York, donde vive una de las protagonistas y donde todo parece, incluso, más difícil, cuando además hay un divorcio de por medio y la familia está a miles de kilómetros.

«Yo pensaba que a los 40 iba a ser como mi madre, pero te das cuenta de que en nuestro mundo, hay más divorcios y siempre tienes que estar construyéndote a ti misma. Tienes un montón de experiencia y aún eres joven, cuenta De la Rosa. Junto con Castaño, ya publicaba una tira en internet que se convirtió en una cita fiel para muchos aficionados y aficionadas, que a su vez, con sus aportaciones y comentarios, iban sembrando la semilla para algo más importante. «La idea se nos ocurrió en un viaje que hice para ver a Esther a Nueva York», cuenta Castaño. «La maternidad era un tema recurrente entre nosotras y a la vez, teníamos muchos proyectos que se nos quedaban en el cajón, así que en un momento determinado decidimos empezar el cómic».

Y es que estas viñetas de colores vivos llenas de mujeres que siempre aparecen de perfil son la mejor manera de representar «historias que ocurren de verdad». «No queremos resolver los problemas del mundo, sino retratar una realidad que está ahí y que la protagonizan mujeres de carne y hueso», explica De la Rosa. Son historias que hablan de niños, de ligues y de intentar pasarlo lo mejor posible sabiendo que, en cualquier caso, el foco de la vida son los hijos. «Esto es como 'Sexo en Nueva York', pero con más niños», bromea la guionista. «Como no tenemos padres y abuelos que nos ayuden, en Nueva York funcionan las familias extendidas. De hecho, entre los amigos tenemos tráfico de niños y todos somos tíos y primos porque se tienen que quedar con alguien si alguna vez sales», agrega De la Rosa. «En estas circunstancias, tener una relación con hombres es como hacer malabares, y todavía hay gente que te critica», apunta Castaño.

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