Lize Spit, famosa por la tristeza de otros

La autora belga debuta como escritora con 'El deshielo', un retrato de la inocencia y la crueldad de los jóvenes que ha vendido más de 370.000 ejemplares en su país y en Holanda

DORI AYLLÓNMadrid

Lize Spit (Viersel, Bélgica, 1988) siempre tuvo claro que quería ser escritora. Tenía un plan: publicar un libro antes de los 20 años. Pero el debut no llegó hasta los 27, cuando encontró su voz como autora. Lo hizo con ‘El deshielo’ (Seix Barral) y la crítica en su país fue más que positiva. Sin embargo, para Spit el éxito que cosecha es amargo porque según cuenta, se ha convertido en alguien por la tristeza de otros.

Su comienzo como novelista narra la vida de un pequeño pueblo belga, Viersel, en donde Spit pasó su infancia y adolescencia. “Es un libro muy personal porque los personajes están basados en mi familia y en los habitantes de mi pueblo, pero no es autobiográfico”. La protagonista es Eva, una chica cuya vida familiar no es fácil. Unos padres depresivos y alcohólicos, una hermana con un trastorno obsesivo-compulsivo y un hermano ausente. Ante esta situación Eva decide volcarse en sus amistades, pero un suceso cambia la vida de la joven. Trece años más tarde decide regresar al pueblo para ajustar cuentas.

Este viaje de vuelta también lo hizo Spit, que ahora vive en Bruselas, pero no con un bloque de hielo en el maletero como la protagonista, sino en tren y con el libro publicado bajo el brazo. “No hizo falta hacerme daño”, confiesa. Y es que la escritora tenía cierto temor por cómo iban a reaccionar sus padres y sus vecinos a la novela, que gira en torno a la crueldad. “Oía dos voces en mi cabeza. Por un lado, la voz del escritor que me decía que tenía que contar ciertas cosas y por otro, la voz de la hija que se resistía a hacerlo”, explica.

Aunque es reacia a hablar de sus padres asegura que no reaccionaron de forma negativa, y sólo les preocupó la opinión de los habitantes del pueblo. “No tengo mucha relación con mis padres, pero mi madre me dijo que esperaba que tuviese un buen abogado por cómo responderían en Viersel”. Además revela que fue el periodo más triste de su vida porque tendría que enfrentarse a sus vecinos.

Pese a ello, todos están satisfechos y se sienten identificados con los personajes. “Creo que he tenido suerte de que el libro haya sido un éxito. Mis vecinos están orgullosos de que se vaya a rodar una película allí”. Ya tiene en mente una idea para su segundo libro y cree que con él sus compatriotas la bajarán del pedestal en el que la situaron. “Mi segunda novela será víctima de la primera”, augura.

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