Eka Kurniawan, entre Cervantes y Kafka

El escritor indonesio Eka Kurniawan.

El escritor indonesio recorre la sangrienta historia de su país en clave fantástica y a través de sus mujeres

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Una cita del Quijote abre 'La belleza es una herida' (Lumen), la novela que consagró al escritor indonesio Eka Kurniawan (Tasikalayam, 1975). Comparado con García Márquez, Salman Rushdie o Günter Grass, su poderosa fábula llega al lector español quince años después de aparecer en su país y traducida ya a 35 idiomas. El autor agradece los elogios pero él mismo se sitúa ante el espejo de Cervantes y Kafka, «por el humor y la fantasía que permiten contar lo más terrible y embellecerlo». Citado como futuro Nobel, él se lo daría «a Kundera a Javier Marías o a László Krasznahorkai».

Dewi Ayu, la forzada prostituta protagonista de su novela y a través de la cual cuenta Kurniawan la sangrienta historia de su país, vuelve a la vida 21 años después de su muerte. Regresa a la fantástica ciudad de Halimunda totalmente transformada «como Indonesia tras la ocupación y dictadura». «Es como Greogrio Samsa tras su metamorfosis», asegura risueño el autor.

Alumbrará Dewi Ayu cuatro hijas, fruto de otras tantas violaciones y abusos, de colonos holandeses e invasores japoneses, tres bellísimas y otra monstruosamente fea pero que también conocerá el amor. Kerniawan traza un paralelo entre las vidas de estas mujeres «olvidadas y oprimidas» y la terrible historia de Indonesia, colonizada por Holanda, invadida por Japón e independiente desde 1946, pero sometida por la dictadura de Suharto y sus salvajes purgas anticomunistas.

La belleza de su prostituta se acaba convirtiendo en una maldición y en una metáfora de su país. «Todas las mujeres de la novela son como Indonesia: un país muy bello que ha pasado por terribles acontecimientos, que ha sufrido periodos brutales y una historia sangrienta», dice. «Es un país bello pero herido, maravilloso o terrible en función del punto de vista que adoptes», resume esta novela «de amor y política que no es histórica».

«Hablo de la gente normal y humilde y de lo que les ocurre al margen de quien gobierne, sean holandeses, japoneses o indonesios, y que siempre están oprimidos» advierte este encantado admirador de Cervantes y su Quijote «Lo he leído varias veces y me sigue inspirando. Es una interpretación fabulosa e irónica de la vida real, y esa visión me sirve para abordar la historia de indonesia», asegura.

Sabe Kurniawan que la ficción «a menudo relata mejor la realidad que un manual de historia». «En la novela lo más importante no son los hechos y las fechas. No se trata de qué hicieron los holandeses, de cómo una nación conquista otra o cómo se producen las injusticias y las guerras. Podemos cambiar los acontecimientos, pero veremos como los hechos esenciales, la historia, afecta profundamente a los personajes», plantea. «Trato de plasmar la historia de Indonesia desde una perspectiva diferente, a mi manera, como hace Cervantes con el Quijote, una novela de humor que ve la realidad a su manera», insiste. «El humor y la ironía son cruciales; lo grotesco suaviza la brutalidad y la violencia, hace más tolerables todas esas situaciones tan duras», dice.

Además de con Salman Rushdie, García Márquez, o Günter Grass, a Kurniawan le han comparado con Gogol y Murakami. «Esperaba que esta comparaciones me permitieran vender muchos libros, pero intento tomármelo con calma», dice el autor de otras cuatro novelas «más urbanas y contemporáneas» como 'El hombre tigre'. La crítica anglosajona lo sitúa desde hace tiempo en la carrera del Nobel que, a tres días del fallo, no le quita el sueño. «Se lo daría a Milan Kundera, o si es alguien más contemporáneo, a Javier Marías o al húngaro László Krasznahorkai», apunta. También sería hora «de que la Academia sueca se acuerde de Asia o África».

Entre dos tradiciones

Ente las etiquetas de realismo mágico y fantasía surrealista no sabe con cuál quedarse. «Hay un elemento mágico y surrealista en mi obra y es achacable a la influencia de las novelas de terror típicas de Indonesia y de artes marciales, que era lo que leía de adolescente. Participo además la tradición oral de nuestro folclore, con teatro de sombras chinescas, y las historias que me contaba mi abuela, pero también con la literatura occidental clásica».

«Me gusta la palabra literatura a secas» dice Kurniawan, que prefiere no apellidarla, «aunque el idioma la influye y condiciona», admite. «Si hablas de literatura inglesa o española, no es un concepto nacionalista; es lenguaje» dice el considerado sucesor de Pramoedya Ananta Toer (1925-2006), escritor indonesio represaliado por Suharto, autor de 'El cuarteto de Buru' y que se quedó a las puertas del Nobel.

Fotos