Kafka, epitafio al Premio Leteo

El rumano Mircea Cartarescu pone el broche de oro a un galardón que vive su última edición con la obra de un literato que se niega a que le llamen escritor

El director del Club Leteo, a la izquierda; el premiado, a la derecha. / Noelia Brandón
R.FARIÑASLeón

El Club Leteo ha puesto el epílogo a su reconocido premio internacional otorgando el galardón a una persona sencilla, sin alardes en su escritura, siguiendo el estilo de este grupo cultural

Mircea Cartarescu es ya el último Premio Leteo, un reconocimiento que han recibido diecisiete grandes literatos y que este miércoles ha cerrado este kafkiano rumano.

Valora los premios por quiénes lo han ganado anteriormente y, «sin hipocresía», ha explicado que según su visión «este premio me parece uno de los más importantes de Europa».

Reconoce sentirse como un «anticlímax» en la lista de galardonados del Premio Leteo y sólo pide una cosa: «Les ruego con toda mi alma que este no sea el último».

Entrega del galardón.
Entrega del galardón.

Durante la entrega de su galardón, Cartarescu ha rehuido de aquellos escritores que van «a la caza de honores». Mircea se niega a que le llamen escritor, él solo escribe para contar su historia.

De momento, él pone broche de oro a la lista de premiados del Club Leteo. La falta de dinero y entusiasmo han obligado a parar estas jornadas que han paseado el nombre de León por Europa y han otorgado un reconocimiento internacional a la cultura y literatura de la ciudad.

El Premio Leteo

El galardón que cada año conceden los miembros del Club Leteo carece de dotación económica y supone un reconocimiento por parte de escritores que inician su carrera hacia aquellos autores que, a su entender, han contribuido de manera más decisiva a la renovación literaria en nuestro tiempo.

Este galardón se materializa en la estatuilla que recibe el autor durante el acto de entrega del premio, obra del escultor Amancio González.

Con anterioridad, autores como Antonio Gamoneda, Gonzalo Rojas, Fernando Arrabal, Ledo Ivo, Paul Auster o John Banville recibieron el título.

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