Jorge Bucay: «La felicidad es la certeza de no sentirse perdidos, y hoy todos están perdidos»

El escritor argentino Jorge Bucay./
El escritor argentino Jorge Bucay.

El escritor cree que el consumismo y la competencia inculcados desde la infancia obligan a seguir cánones sociales que raramente coinciden con las metas personales

JAVIER DE IRUARRIZAGAMadrid

El escritor argentino Jorge Bucay es un médico y psicoterapeuta que ha dedicado su vida a temas de psicología, bienestar y desarrollo personal utilizando el cuento como recurso. En ese género ha escrito más de veinte libros, como ‘Déjame que te cuente’ o ‘Cuentos para pensar’, con los que ha sido ‘best-seller’ mundial y sus mensajes se han traducido a más de treinta idiomas.

Su método de trabajo consiste en reinterpretar centenares de historias de todas las culturas, tiempos y folclores para sustentar el mensaje que intenta transmitir. Este 8 de noviembre presenta en Madrid ‘Cuentos clásicos para conocerte mejor’, su nuevo libro en el que recoge los relatos más famosos de la literatura para niños, dándoles una renovada perspectiva dirigida a adultos.

El ‘Patito feo’, ‘Cenicienta’ y ‘Caperucita Roja’, entre otros, son llevados a sus orígenes para encontrar el mensaje primitivo que se fue diluyendo mientras se acomodaba a un público infantil. «Caerán en la cuenta de que los relatos en realidad son mucho más trágicos y lúgubres que lo que Andersen, los hemanos Grimm y otros han adaptado para contar a los niños. Algunos literalmente son cuentos de terror», adelanta Bucay. Con ese punto de partida, el escritor busca demostrar que relatos de más de quinientos años aún tienen cosas inéditas que decir y pueden ayudar al lector a ‘conocerse mejor’. Por eso subraya la frase: «Los cuentos se pueden usar para dormir a los niños o para despertar a los grandes».

Eso es lo que busca principalmente con este libro, despertar a los adultos. ¿En qué sentido? Quiere que se den cuenta que padecen los males más graves del mundo de hoy: «La salvaje tendencia a un consumismo indiscriminado y su consecuencia natural, la competencia exacerbada».

Compartir, no competir

Competir para el escritor es intrínsecamente malo. «Cuando lo único que quiero es ser más que tú, ahora no importa nada quien soy», reflexiona, y alienta a cambiar la palabra ‘competir’ por ‘compartir’. «Es difícil cuando desde la escuela enseñan que hay que sacar mejores notas que el compañero. La sociedad vive diciéndote, tu eres esto y si no lo eres estás mal, como en el ‘patito feo’: Naciste como pato, estás entre los patos, y por ende tienes que ser pato, no puedes ser cisne», razona.

En ese orden de ideas, Bucay explica que concibe la felicidad como «la certeza de no estar perdidos». Desde su perspectiva no seguimos nuestro propio camino sino el que nos imponen desde la infancia, por eso vivimos extraviados. «Gana mucho dinero para casarte con una mujer hermosa y tener hijos que meterás a la escuela para que también sean exitosos». Por eso se pregunta que «si no sabes cual es tu propio propósito, ¿cómo puedes estar en el camino correcto?».

Para Bucay tanto el peor problema de la sociedad como su solución recaen en la educación. «Si cambiamos esa enseñanza que aleja a cada uno de su propósito por una centrada en el desarrollo de las personas, en la conexión con los sentimientos y en compartir, estamos en buen camino. Con eso no sería necesario cambiar nada más, ni las leyes ni el sistema económico. Nada», concluyó.

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