Se apaga la legendaria voz de John Ashbery

El poeta John Ashbery recibe de manos de Obama la Medalla Nacional de Humanidades./Jewel Samad (Afp)
El poeta John Ashbery recibe de manos de Obama la Medalla Nacional de Humanidades. / Jewel Samad (Afp)

Heredero de Walt Withman y Emily Dickinson, ganador del Pulitzer y los grandes galardones estadounidenses, el gran poeta se quedó a las puertas del Nobel

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

La de John Ashbery ha sido una de las voces más legendarias y respetadas de la poesía estadounidense. Tanto que se le consideraba como uno de los herederos naturales de Walt Withman y se le llegó a presentar como 'La voz de América'. Una voz singular que se apagó en la madrugada del lunes, cuando Ashbery murió, con 90 años y por causas naturales, en su casa de Hudson, cerca de Nueva York, según confirmó su marido, David Kermani. Deja un legado con una treintena de poemarios entre la vanguardia y la experimentación que le situaron en la cumbre de su oficio y entre los que destaca 'Autorretrato en un espejo convexo', una mezcla del habla común y la alta cultura.

Ganador del Pulitzer, fue uno de esos eternos candidatos al premio Nobel de Literatura que la Academia Sueca no quiso concederle. Lo compensó acaparando en su país las más altas distinciones. Fue el primer poeta que vio en vida su obra reunida en un volumen de la Biblioteca de América. 'Autorretrato en un espejo convexo', su poemario mas apreciado, apareció en 1975 y mereció lo que en Estados Unidos se llama la triple corona: el Premio Pulitzer, el Nacional del Libro y del Círculo Nacional de Críticos de Libros. En 2011 se le concedía la Medalla Nacional de Humanidades que Barack Obama le entregó en 2012.

Humor y sabiduría

El crítico Harold Bloom consideró a Ashbery el mejor poeta de su generación, y acaso «el único en lengua inglesa capaz de sobrevivir el severo juicio del tiempo». Lo entroncó Bloom «con la insigne estela de poetas que incluye a Walt Whitman, Emily Dickinson, Wallace Stevens y Hart Crane». 'The New York Times' elogió en 2008 su estilo destacando su capacidad para combinar el humor y la sabiduría.

Nacido el 28 de julio de 1927 en Rochester (Nueva York), Ashbery se graduó en Harvard y cursó un máster en Columbia. De temprana y secreta vocación, sería un compañero de clase quien le alentara para darse a conocer en el mundillo literario. Sin que él lo supiera, sus amigos enviaron algunos de sus poemas a la revista 'Poetry', catapulta de una larga y productiva carrera con más de 30 títulos.

En 1955 viajó con una beca Fulbright a París, donde ejerció la crítica de arte durante una década. Muy amigo de pintores como Jackson Pollock y Willem de Kooning, dos de los referentes del expresionismo abstracto, desde 1980 ejerció la docencia en instituciones universitarias como el Bard College o el Brooklyn College.

Miembro de una generación en la que brillaron autores como Richard Wilbur, W.S. Merwin y Adrienne Rich, su enorme talento le permitía «no revisar nunca» sus poemas, como él mismo explicó en una entrevista. «Mi poesía imita o reproduce la manera en que se me ocurren las cosas», explicaba el propio poeta al 'Times' de Londres. No en vano, quería que se disfrutara «como cuando escuchas música» de unos poemas «que hablan de nuestra intimidad y de la dificultad para pensarnos a nosotros mismos. «Creo que son accesibles si deseamos acceder a ellos», se defendió ante quienes encontraban sus versos poco accesibles. «La principal preocupación del poeta es dar vida a la obra de arte de tal manera que resulte imposible intentar explicarla», había escrito en 'La vanguardia invisible', un ensayo de 1972.

Muy bien publicado en España, poeta de poetas poco conocido por el gran público, su estilo audaz y brillante se basaba en el domino del idioma inglés y en su capacidad para alternar el lenguaje más culto y los conceptos más elevados con el habla cotidiana. Un estilo con el que logró conectar con un gran número de lectores.

En su bibliografía en español figuran 'Autorretrato en espejo convexo' (Visor, 1990), 'Galeones de abril' (Visor, 1994), 'Diagrama de flujo' (Cátedra, 1994), 'El doble sueño de la primavera' (Visor, 2009). 'Pirografía' (Visor, 2003), 'Una ola' (Lumen, 2003), 'Por dónde vagaré' (Lumen, 2006), 'Un nido de bobos' (Elipsis ediciones, 2007), 'Un país mundano' (Lumen, 2009). 'El juramento de la pista de frontón' (Calambur, 2010), 'Otras tradiciones (Vaso roto, 2014) y 'Pasaje techado (Visor, 2016).

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