Mortadelo y Filemón quieren ser centenarios

Ibáñez posa tras la presentación de un nuevo tebeo. /Marta Pérez (Efe)
Ibáñez posa tras la presentación de un nuevo tebeo. / Marta Pérez (Efe)

Los legendarios agentes del TIA celebran sus 60 años con un nuevo álbum firmado por un octogenario Francisco Ibáñez

I. ESCARPABarcelona

Acaban de cumplir 60 años y están tan llenos de achaques como animosos. Mortadelo y Filemón, los legendarios agentes de la TIA creados por Francisco Ibáñez (Barcelona, 1936), «quieren llegar a los cien años luchando contra el crimen». Así lo aseguró su octogenario padre que, con 81 «castañas» a sus espaldas, sigue tan risueño, juvenil y activo como sus personajes. Con vigor de sobra para seguir en el tajo presentó un nuevo álbum: '60 aniversario' (B Cómic). Es el primero tras la compra de Ediciones B por Penguin Random House y lo prologa el cineasta Álex de la Iglesia, rendido admirador de un Ibáñez que se dibuja a sí mismo calvo, sordo, cegato y desdentado.

En concordancia, presenta a un Mortadelo «sordo como una tapia»; a Ofelia, la secretaria de la TIA, con una acusada artritis que le impide telefonear, y a un Filemón menos castigado por los años pero que sigue soportando las iras y la furia del superintendente. Achacosos y sexagenarios, la pareja de alopécicos agentes tiene ánimo y arrestos para viajar a Kolea d'Aliba e intentar que Pxing Pxong, el mandatario del belicoso país asiático, haga las paces con el presidente de los Estados Juntitos, Mr. Trompf.

«Recurro a personajes conocidos para dar actualidad al tebeo», reconoce Ibáñez. «Es como coger lechugas frescas» dice. Precisa que sigue fiel a su estilo «blanco» que evita la crítica social y política. «Sólo quiero que la gente se ría un poco, que olvide sus problemas y duerma bien y estoy pensando en venderlo en las farmacias como somnífero», ironizó Ibáñez.

«Preparo 'gags' para cuando cumplan cien años y hagamos el álbum cumbre», asegura Ibáñez sin perder su contagios sonrisa, posando para un enjambre de fotógrafos y firmando autógrafos con el vigor de una joven estrella del rock. «Me levanto cada mañana, me veo lleno de achaques, me río un poco y traslado mis cosas a los personajes», explicó el dibujante.

Aunque no descarta que sus personajes le sobrevivan en manos de terceros, espera Ibáñez seguir «muchos años» al pie del cañón. «Me encantaría que me sobrevivieran; hay muchos dibujantes mejores que yo que lo harán muy bien», admite. Pero cree que el guionista que le suceda lo tendrá más crudo. «Los guiones son lo más complicado y lo más importante para mí» dice este «historietista, que es la unión de dibujante y guionista». «No dibujo demasiado bien», admite muy orgulloso del guión «que es lo que hace que la gente se siga riendo y me pidan más historietas, aunque luego me duelan los riñones de estar sentado firmando autógrafos», aseguró.

«Cuando acabo un álbum ya estoy pensando en el siguiente. Ahora presentamos éste del 60 aniversario, pero no me acuerdo de sus chistes, porque después hice dos más sobre los mundiales de fútbol», aclara esta leyenda viva del cómic. Un infatigable trabajador que seguiría atado al tablero «aunque el público no me lo pidiera»,

Creador también de Pepe Gotera y Otilio, del botones Sacarino, de la desternillnate y cochambrosa 13, Rue del Percebe, tiene Ibáñez una debilidad «especial» por otra de sus criaturas, el cegato Rompetechos «que se parece un poco a mi». Manuel de Cos, su editor, avanzó que la próxima primavera se publicará el primer tomo de la antología integral de Rompetechos con cerca de 400 páginas.

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