Acorazado manuscrito de Neruda

Pablo Neruda./Archivo
Pablo Neruda. / Archivo

La 'Oda al vino' apareció en una librería de viejo chilena en 2012 y después de pasar por La Rioja reposará en la caja fuerte del Cervantes

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Cuando retornó a Chile, después de su exilio político, Pablo Neruda se dedicó a escribir una serie de cantos sobre los seres y las cosas cotidianas. De la A de algarrobo a la Z de zapato. Tres libros de sus 'odas', cuya primer volumen se editó en 1954. El vino ocupaba, desde luego, la letra V. «Amo sobre una mesa, / cuando se habla, / la luz de una botella / de inteligente vino», dice uno de sus versos finales.

Escrito en tinta verde, en seis folios, el manuscrito de este poema apareció en una librería de viejo de la capital chilena en 2012. Para entonces, Santiago Vivanco, coleccionista y admirador de Neruda, tenía ya varios años tras los libros y las cartas del autor chileno, como la primera edición dedicada del primer libro de Neruda, 'Crepusculario'. En librerías de Madrid también había encontrado algunos objetos que habían pertenecido al poeta. «Era una docena de libros personales que debían estar en la Fundación Pablo Neruda, y los llevé y doné», afirma Vivanco.

Diez años después de aquello, y de varias visitas a Isla Negra y Santiago de Chile, le llamó un librero: tengo algo para ti, le dijo. «Era el manuscrito original de 'Oda al vino', el poema sobre el vino más citado en lengua castellana», recuerda. «Sé que a Neruda le gustaba tanto el vino tipeño, de la zona del parral de donde él era, como los mejores tintos, sobre todo franceses. Era comunista, y sabía estar y beber con los mineros, pero también con políticos en grandes comidas».

Después de comprobar su autenticidad junto a otro experto y sano competidor, Gunther Castanedo, compró el manuscrito por 18.000 euros para el fondo de documentación de la Fundación Vivanco, que aúna literatura y arte con la cultura del vino en La Rioja. Fechado en la última residencia de Neruda, el original de 'Oda al vino' encontró ayer una morada provisional en la caja fuerte número 1458 del Instituto Cervantes, donde estará custodiado los próximos años.

«Un legado nerudiano en la caja de las letras, el corazón simbólico del Cervantes» afirmó Juan Manuel Bonet, en la sede madrileña del centro, antiguo banco del que queda su cámara acorazada. «Es hermoso tender puentes entre las dos orillas del vino y del idioma». La iniciativa de resguardarlo allí se gestó hace un mes. «Al recibir la propuesta, tuve claro inmediatamente qué pieza que debía ceder», dice Vivanco. Antes, una penúltima parada, en una empresa especializada en conservación para eliminar manchas y acidez del papel, durante tres semanas. Hasta 2020, el manuscrito no volverá a salir.

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