Nadie a salvo (de sorprenderse)

Anthony Blake, durante el espectáculo. /
Anthony Blake, durante el espectáculo.

El ilusionista Anthony Blake se mete en el bolsillo al público del Auditorio ofreciendo una buena combinación de magia clásica e innovación, confirmando su cartel como uno de los platos fuertes de León vive la Magia

N. BARRIOleón

Da igual los años que pasen. Da igual las funciones que haga. Da igual las veces que uno tenga la oportunidad de ver en directo a Anthony Blake, que el mago siempre tendrá la capacidad de dejarle a uno con la boca abierta.

Era sin duda el plato fuerte de esta edición de Leon vive la Magia y cumplió con lo esperado. Con un show en el que no perder detalle, el prestidigitador consiguió llevar a todo el público del Auditorio en la noche del lunes por todo tipo de momentos, desde la sorpresa máxima hasta una incertidumbre que podía cortarse con un cuchillo en el ambiente.

No faltaron sus trucos de mayor éxito ni tampoco las nuevas ilusiones, con las que se metió al público leonés en el bolsillo. Una cámara negra, una mesa, un taburete, una luz discreta, intimista, misteriosa, una música sugerente y a veces inquietante junto a una voz que arrastra, unido a las distancias cortas hacen del espectáculo de Blake algo único para el que lo vive.

Porque dan igual los años que pasen, las funciones que haga y las veces que uno tenga la oportunidad de verle, que Anthony Blake logrará que cunda la magia.

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