Emotivo adiós a 89 años de historia del emblemático 'Bombero Torero'

El Bombero Torero y sus enanitos durante la despedida del espectáculo./Mariano Cieza (Efe)
El Bombero Torero y sus enanitos durante la despedida del espectáculo. / Mariano Cieza (Efe)

El espectáculo cómico taurino se convirtió a mediados del siglo XX en un auténtico «apaga fuegos» para muchas ferias, que se salvaban económicamente gracias a la actuación de esta singular y genuina cuadrilla

EFEAlmodóvar del Campo (Ciudad Real)

El emblemático espectáculo cómico taurino del 'Bombero Torero y sus enanitos' ha puesto hoy punto y final a casi 90 años de historia después de una triunfal y muy entretenida actuación en la localidad ciudadrealeña de Almodóvar del Campo, que prácticamente llenó su plaza de toros.

Antes del inicio del festejo se descubrió una placa en recuerdo de la despedida del Bombero Torero, una función de mucha solera a mediados del siglo XX, un auténtico "apaga fuegos" para muchas ferias taurinas, que se salvaban económicamente gracias a la actuación de esta singular y genuina cuadrilla de toreros cómicos.

Un espectáculo, que, en su parte seria, vio nacer a numerosos toreros, algunos de ellos importantes diestros como Antonio Chenel 'Antoñete', Paco Ojeda, José María Manzanares, Juan Antonio Ruiz 'Espartaco', José Ortega Cano, Dámaso González y Emilio Muñoz, entre otros.

Pocas veces se vivió expectación semejante en la plaza de toros de Almodóvar del Campo. Ni siquiera en su inauguración en el año 2010. Medios de comunicación de ámbito nacional de todo tipo presentes y un ambiente de día grande.

Y lo fue. Aunque se tratara de una despedida, la de Rafael Celis, el último gran Bombero Torero, que tras tres generaciones y 89 años recorriendo los ruedos de todo el orbe taurino, ha dicho adiós esta tarde en el primer festejo de feria del coso manchego.

El desarrollo del festejo cómico taurino no ha diferido del esquema habitual: paseíllo, presentación de cuadrillas, lidia del primer becerro a cargo del Bombero Torero y sus enanitos, exhibición de toreo de salón para algunos de los asistentes, y lidia del segundo novillo.

En ambas actuaciones hubo de todo; toreo más o menos serio, salto de la comba, forcados, rejoneo...

En el último becerro la emoción dominaba la escena al ser conscientes de estar presenciando una despedida histórica de una saga de toreros -cómicos pero toreros-, y en contra de lo que el propio Celis había anunciado, sí hubo corte de coleta, al igual que salida a hombros con toda la plaza en pie aplaudiendo. Emotividad total, y salida por la puerta grande. De las de verdad.

Fotos