Adiós a Jean Rochefort, el eterno marido de la peluquera

Jean Rochefort recogiendo el César honorífico en 1999./Reuters
Jean Rochefort recogiendo el César honorífico en 1999. / Reuters

El cine francés llora la muerte de uno de sus actores más populares, fallecido este domingo a los 87 años

OSKAR BELATEGUIParís

«Cuando veo a las mujeres me arrepiento de haber nacido en 1930», reflexionaba Jean Rochefort, que murió la noche del domingo en un hospital parisino en el que llevaba ingresado desde agosto. Tenía 87 años y su inconfundible estampa de dandi excéntrico forma parte de la historia del cine francés, que llora a uno de sus actores más carismáticos. Rodó más de 150 películas. Exitos populares como ‘Cartouche’, ‘Las tribulaciones de un chino en China’ o ‘El gran rubio con un zapato negro’, y cine de autor que llegaba puntualmente a nuestra cartelera de versión original: ‘La maté porque era mía’, ‘Ridicule’, ‘El hombre del tren’...

Pero si por un título será recordado Jean Rochefort, ese es ‘El marido de la peluquera’ (16 meses aguantó en un cine de Barcelona), en el que interpretaba a un hombre que alimenta desde pequeño la pasión de casarse con una bella peluquera y al final cumple su sueño. La cara de placer de su protagonista mientras Anna Galiena le lava sensualmente la cabeza permanece en la memoria como el papel más relevante de este intérprete de voz grave y sempiterno mostacho, que cuando promocionó su último largometraje hace dos años, ‘Floride’, reconoció haber hecho películas «lamentables» y lamentó no haber elegido mejores papeles.

Fernando Trueba, que en ‘El artista y la modelo’ le consiguió una nominación al Goya a los 82 años por su composición de un artista de vuelta de todo en la Francia ocupada por los nazis, reconocía que Rochefort era el actor «más arriesgado» con el que había trabajado nunca. «Es un tío que curra cada palabra», alababa. «Se tira sin red. Hace tomas muy distintas, arriesga, experimenta y, a veces, captas algo único que es como la vida». El personaje que estaba llamado a encarnar por su físico, Don Quijote, solo fue suyo durante seis días. Así de breve fue el rodaje del filme que Terry Gilliam abortó debido, entre otras catástrofes, a la doble hernia discal del hidalgo, incapaz de subirse a Rocinante. Años después, Jonathan Pryce le reemplazaría en ‘El hombre que mató a Don Quijote’, que Gilliam estrenará en 2018.

Nieto de un cochero y criador de caballos bretón, Rochefort amó la hípica y los coches rápidos. Fue amigo íntimo de Belmondo, con quien coincidió en la escuela de interpretación, y ganó cuatro premios César, uno de ellos honorario. Padre de seis hijos en tres matrimonios, cultivó durante toda su vida un talante irónico que alternaba con periodos de depresión que le llevaron a flirtear con la idea del suicidio. Fue un hombre «de derechas con conciencia social» que tuvo claro cuándo retirarse: «No quiero hacer más de viejo sentado frente a la chimenea».

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