El golpe de realidad del 'técnico' Javier Gutiérrez

El actor Javier Gutiérrez y el director Javier Fesser. / EFE/Edición vídeo: V. Carrasco

El actor entrena a un equipo de jugadores con discapacidad intelectual en la nueva película de Javier Fesser, 'Campeones'

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Javier Gutiérrez lo tenía claro desde que leyó la última página del guión. Quería hacer la película con ese director -Javier Fesser- como sea. Por el camino, sacrificó un papel protagonista en una serie de televisión y a punto estuvo de perder otra que al final pudo rodar. Pero la historia de 'Campeones' «merecía la pena», la vida del segundo entrenador del Estudiantes que ve cómo su vida se va al garete: rompe con su chica, es expulsado por su propio jefe en medio de un partido y acaba en el calabozo tras conducir borracho. Además de perder el carné de conducir, Marco es condenado a entrenar a Los Amigos, un equipo de un barrio obrero cuya sede es un pabellón cochambroso. Un grupo que tiene una particularidad: está formado por jugadores con discapacidad intelectual.

«El cine, además de entretener y emocionar, debe cumplir una acción social, en este caso, dar visibilidad a un colectivo del que no sabemos muchas cosas por ignorancia o porque no nos apetece acercarnos», reflexiona el actor gallego, encantado de haber conocido a Marco, «un personaje muy diferente a todo lo que había hecho». «No me gusta estar en la zona de confort. No soy un actor que se quede mucho en un determinado lugar. Me apetece picar en el drama, la comedia, el cine, la televisión o el teatro», señala el último ganador del Goya a la interpretación masculina por 'El autor'.

«Tienen comedia, verdad y capacidad de riesgo», afirma Gutiérrez sobre sus compañeros amateurs

Todo era un desafío en 'Campeones', una historia que se estrena este viernes y cuyo germen se sitúa en Burjasot (Valencia) y el Club Deportivo Aderes. David Marqués apareció en Pendleton, la productora de Fesser y Luis Manso, con un primer texto. «Más que un director que quería hacer esa película, me convertí en un espectador que quería verla», confiesa Fesser. Después comenzó un casting a lo largo de dos meses y donde se estudiaron a más de 600 aspirantes. La selección se quedó en diez. «En principio iban a ser siete, pero no quise renunciar a ninguno. Reescribimos la historia con detalles de todas esas personas que habíamos visto», explica el director de 'El milagro de P. Tinto', 'Camino' o 'Mortadelo y Filemón'. «Estos personajes tienen la capacidad de emocionarnos mientras nos descojonamos», agrega.

El equipo Los Amigos, junto a su ‘entrenador’, Javier Gutiérrez.
El equipo Los Amigos, junto a su ‘entrenador’, Javier Gutiérrez. / R.C.

Sergio Olmos, Julio Fernández, Jesús Lago, José de Luna, Fran Fuentes, Gloria Ramos, Alberto Nieto, Roberto Chinchilla, Stefan López y Jesús Vidal -con una discapacidad sensorial- fueron los elegidos para convertirse en Los Amigos y comenzar un rodaje que iba a durar casi tres meses. «Un set es muy duro, con muchas horas. Por eso al principio tenía mis reservas por no ser profesionales», comenta Gutiérrez. «Luego me di cuenta que son unos actorazos. Tienen mucha comedia, mucha verdad y mucha más capacidad de riesgo. Son inagotables, no se cansaban nunca», confiesa. El director asegura que todos se adaptaron para que los actores profesionales y eventuales tuvieran un espacio «cómodo y sin rigideces». Era un ámbito de confianza en el que surgieron «cosas con naturalidad» y que volvieron un poco «loco» a Fesser en el montaje.

Pequeños detalles

«He aprendido muchas cosas de ellos», señala Gutiérrez; «pequeños detalles que demuestran que uno tiene que ser más puro en la vida y no ser tan hipócrita ni mentiroso». «Vivimos en una sociedad que no me gusta, que le da más importancia a las redes sociales. Vivimos aislados de la vida y una película como esta te conecta con el niño que llevas dentro y con los sentidos más primarios», abunda Gutiérrez.

«Nos han dado muchas lecciones sin aleccionarnos», apunta el director

Fesser asiente. «La gran lección es que se puede vivir con alegría el camino. Yo estoy transitando un camino hacia la paz y la felicidad y ellos ya están, con todas sus movidas y sus discapacidades. Se puede sacar partido de sus discapacidades y convertirlas en supercapacidades. Nos han dado muchas lecciones de humanidad y autenticidad a todos sin aleccionarnos», reflexiona el realizador, al que el baloncesto le supuso un auténtico reto.

«Es un paisaje visualmente imponente por su rapidez, tiene un color diferente y ha sido muy poco utilizado en nuestro cine. Pero como director es una trampa mortal porque para rodar es complicadísimo», señala entre risas. «Como escasa me parece genial porque es una forma de socializar y que ellos aprendan a hacerse más autónomos», añade.

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