«La UCO no tiene nada que ver con los estereotipos de los investigadores»

Echegui (d) y Quim Gutiérrez (i) posan con Koppel. / Virginia Carrasco

Quim Gutiérrez y Aura Garrido son Bevilacqua y Chamorro, los personajes creados por Lorenzo Silva en ‘La niebla y la doncella’ que este viernes llega a la gran pantalla

DANIEL ROLDÁNMadrid

Quim Gutiérrez tenía un juego para matar el tiempo en los vuelos entre Madrid, Tenerife y La Gomera. Después de leer varios libros sobre el análisis policial y de cómo se resolvieron diferentes casos de asesinos en serie, el actor catalán observaba al pasaje para identificar gestos o datos que le desvelaran si una persona era soltera, casada, se dedicaba a un trabajo u otro. «Es una actividad inagotable. Pero es una forma que tienen de trabajar ellos», aclara. «Ellos» son los miembros de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, y más en concreto del grupo de homicidios. Los encargados de tratar con casos turbios –como el de Pioz (Guadalajara) de hace un año– y los inspiradores para que Lorenzo Silva escriba una saga de libros protagonizada por dos de sus miembros: Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro.

‘La niebla y la doncella’ es la tercera novela de la saga y también el tercer libro del escritor madrileño que se lleva a la gran pantalla. Se estrena este viernes. Andrés Koppel debuta en la dirección con esta película, que le llegó de casualidad. «Hice el guión. Además no hay muchos thrillers que se desarrollen en Canarias. No había director y me preguntaron si quería dirigirla. Así que la película me encontró a mí más que al revés», explica el realizador canario, que ha desarrollado su vida profesional como guionista (‘Intacto’, ‘Real’ o ‘Noche de Reyes’).

Quim Gutiérrez y Aura Garrido se convierten en Bevilacqua y Chamorro, la pareja de investigadores que debe aclarar un asesinato en La Gomera. Un político local fue acusado, juzgado y absuelto del asesinato de un joven. Ahora ellos, acompañados por la cabo Ruth Anglada (Verónica Echegui) deberán resolver el caso. Un trabajo que les llevará también a chocar entre ellos. «Anglada tiene carácter, no sigue las reglas. Es un poco víctima de sí misma y eso afecta a todos», explica Echegui. «Anglada para Bevilacqua supone un cambio importante. Él es alguien que lleva un divorcio a cuestas y tiene una vida social pobre pero es relativamente feliz. Tiene un cierto control sobre su vida. Pero con ella pierde un poco ese control que a él le da seguridad para investigar correctamente. Pero al mismo tiempo hay cosas positivas de esas contradicciones que le sacan de su zona de confort», explica el actor sobre su personaje, ‘prestado’ por Silva.

«Los dejo con plena conciencia e intento entender qué quiere hacer el director, porque los va a hacer suyos, con su mirada. Solo espero que se respete el punto de partida», incide el escritor, que fue un «observador» durante todo el proceso. «Mi novela ya está hecha. Ya ha llegado a puerto. Ahora hay que pensar en esta nueva historia que se va a hacer», resalta Silva, que publicará un nuevo libro sobre Bevilacqua y Chamorro este otoño: ‘Tantos lobos’ (Destino).

Colaboración

Los actores, por su parte, intentaron no comparar a sus personajes con los de la novela. Gutiérrez y Echegui, que reconoce que su familia ha leído los libros pero ella no, cumplieron. «Preferí crear un personaje con identidad propia –añade–. Andrés adaptaba cosas con el beneplácito de Lorenzo. Mantiene suficientes cosas para que sea identificable para el espectador-lector, mucho más exigente, como para que el espectador que no haya leído las novelas».

La Guardia Civil colaboró en la producción de la película. Los protagonistas y el director pudieron, por ejemplo, visitar al grupo de homicidios gracias al escritor –y guardia civil honorario–. «Es importante que la gente entienda que la UCO son verdaderos héroes y que están reflejados en la película», apunta Koppel. «Son personas muy normales y no tienen nada que ver con los estereotipos que tenemos de investigadores. La implicación en su trabajo está fuera de lo común. Es extraordinario el riesgo que corren», comenta Echegui, mientras su compañero de reparto asiente.

«Son normales, pero cuando se juntan crean unas dinámicas de equipo poco normales. Logran algo excepcional. Son gente paciente, disciplinada, que respetan las opiniones independientemente de los galones. Y sobre todo hay apasionamiento por lo que hacen», comenta el sargento Bevilacqua de la gran pantalla.

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