Un alquimista llamado Alberto Schommer

Muestra de Alberto Schommer en el Centro Cultural de Casa de Vacas del Retiro de Madrid. / Álvaro Sánchez (Efe)

Un muestra rescata la faceta más desconocida del genial fotógrafo vasco con alma de pintor expresionista

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«Lo que conocemos de Alberto Schommer es apenas la punta del iceberg de una inmensa y variada obra». Lo dice Alexandra Irigoyen, comisaria junto a Nicolás Casla, sobrino del fotógrafo vasco, de la exposición 'Schommer al natural'. Muestra lo más desconocido del legado de un polifacético creador, consagrado como un retratista genial, pero que fue también un enamorado y un maestro del paisaje, de la fotografía de naturaleza y de los juegos en el laboratorio. Un gran fotógrafo con alma de pintor expresionista, un alquimista de la imagen que disfrutaba manipulando copias, negativos y tinturas para obtener efectos tan inesperados como emocionantes.

«Mi tío siempre quiso ser pintor y esta exposición es la prueba de su vuelta a los orígenes, del viaje de retorno que realizó cuando cerró el estudió y cogió la paleta», asegura Nicolás Casla ante las 67 obras reunidas en en la Casa de Vacas del Parque del Retiro de Madrid. Es la tercera exposición de su legado tras la muerte de Schommer (Vitoria 1928 - San Sebastián 2015) y sus imágenes de flores, árboles y paisajes son un «homenaje a la belleza y al poder de la naturaleza».

«El anhelo de Schommer como el artista que era fue llevar la fotografía al nivel de la pintura y la escultura; dotar a las fotos de su misma expresividad y emoción, y aquí está la prueba de que lo logró» asegura Casla. Celebra a un Schommer octogenario que, tras consagrarse como un maestro del retrato, no pierde ni la curiosidad ni la energía «y se convierte en un alquimista capaz de transformar las imágenes en metáforas de la pintura en su constante búsqueda de la belleza».

Disfrutamos de un Schommer maduro que se divierte manipulando negativos, invirtiéndolos y duplicándolos, tintándolos o arañándolos. Que convive con las flores que retrata hasta que se marchitan en el estudio, que recrea y retoca los paisajes, radiografía a las flores y las tiñe, y que destierra la figura humana de unas imágenes realizadas entre 2004 y 2014. Son instantáneas plenas de luz, de color y texturas, muchas de ellas inéditas y otras rescatadas del centenar de libros que el gran fotógrafo realizó a lo largo de su vida. En especial, en unos años finales en los que estuvo «muy activo a pesar de su precaria salud», según destaca Casla.

En cartel hasta el 24 de octubre, la muestra reúne desde paisajes a primeros planos de plantas y flores transformadas en cuadros expresionistas a través de trucajes de luz, brochazos de pintura o superposiciones de vidrios y otros materiales. Un paseo que va de pequeñas flores a otra enormes, de detalles de los árboles a la grandeza de los desiertos de Libia, o de las junglas tropicales de la India que Schommer recorrió para libros como 'La belleza oculta' (2004), 'El paraíso' (2005), 'Arbos' (2008) o 'Transfiguración' (2008).

Schommer quiso además con estas obras rendir un homenaje a maestros como Karl Bloosfelt, Ansel Adams o Robert Mapplethorpe, fotógrafos que antes que él elevaron la fotografía botánica a la máxima categoría. «La belleza es el argumento de toda su obra y aquí vemos la misma materia de series como 'Máscaras y los 'Retratos psicológicos', pero en otro registro», explica Irigoyen. «Con esta selección mostramos todas las facetas de un Schommer polifacético como persona y como artista que se mantuvo muy activo hasta el final de su vida», destaca la comisaria.

Íñigo Casla está al frente de la Fundación Schommer, radicada jurídicamente en Madrid, pero en negociaciones para instalarla en Vitoria y disponer allí de un espacio para albergar y mostrar el legado del gran fotógrafo alavés. Su misión es difundir la obra de Schommer, tardíamente reconocido con el Premio Nacional de Fotografía 2013. «Queremos también a través de la fundación conseguir otro objetivo que fue una verdadera obsesión para Alberto Schommer: constituir un Museo Nacional de Fotografía en España», plantean los responsables de una fundación creada antes de la muerte del fotógrafo. De momento han digitalizado unas 1.500 imágenes, una pequeña parte del inmenso legado del fotógrafo, que dejó decenas de miles de instantáneas.

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