Los vecinos de Trabazos vuelven a casa con sensaciones encontradas y un paraje «desolador»

Los vecinos de Trabazos se funden en un abrazo al regresar a casa. / Sandra Santos

Tras una mañana llena de rumores, los habitantes de la localidad han podido regresar 48 horas después a sus hogares, que se han salvado aunque en algún caso las llamas han «rozado» las viviendas

DANI GONZÁLEZTrabazos

Y entre tanta desgracia, una buena noticia para que las lágrimas, por primera vez esta semana, sean de alegría en La Cabrera. Los vecinos de Trabazos, 48 horas después de salir a toda prisa de sus casas con el fuego acechando con destruir sus propiedas, han podido regresar a su pueblo.

Pero no ha sido un día fácil para ellos. Desde primera hora del día, el rumor que, al fin, podrían volver a casa y ver si sus viviendas habían sobrevivido al fuego, circulaba en el polideportivo de La Baña, su 'refugio' durante estos días. Después de una noche más en esta localidad vecina, «muy bien atendidos por los voluntarios de la Cruz Roja», las primeras voces que hablaban del realojo aparecieron, pero nadie las confirmaba.

Sin información, pero con ayuda

«No tenemos información de lo que está pasando, estamos entre rumores», lamenta uno de los vecinos de Trabazos, Manuel Ramírez, que reconoce que «no sabemos qué es lo que está sucediendo realmente en nuestro pueblo». Lo cierto es que los voluntarios de la Cruz Roja recibieron orden de recoger todo el campamento de emergencia porque los lugareños podrían regresar a sus casas pero, minutos después «nos dijeron que a las 18:00 horas lo sabríamos». «Es un cachondeo», añade este vecino.

Y es que el bien más preciado durante las últimas horas para los habitantes de Trabazos era la información, que llegaba a cuentagotas gracias a vecinos que «iban a casa alegando que se les había olvidado una pastilla y tenían que cogerla sí o sí, veían como estaba la situación y nos lo contaban».

Pero por fin, llegó la orden oficial: podrían volver a sus casas esa misma tarde, noticia que recibieron con alegría «después de muchas horas de incertidumbre», tal y como señala uno de los habitantes de Trabazos, Salvador Carrera. Montse Moyano no ocultas las «tremendas ganas» de regresar a su hogar. «Llevamos con la ropa de hace dos días, porque tuvimos que salir de repente de casa. Aquí nos han tratado muy bien, pero como en casa, en ningún lado», asegura. Salvador agradece la ayuda tanto a los voluntarios de la Cruz Roja como a «los vecinos de La Baña, que nos han apoyado en todo».

El regreso a casa

A las 18:15 horas, momento acordado, según la información que recibieron los vecinos en La Baña, los coches estaban estacionados en el desvío de la LE-126 para acceder a Trabazos. Pero el agente de la Guardia Civil que mantenía cortado el acceso a esta vía aún no había recibido la orden, por lo que los vecinos aún tendrían que esperar. Nervios, desesperación, gritos e impaciencia eran los sentimientos entre los habitantes de la localidad, mientras algunos trataban de tranquilizarles y convencerles de que así no iban a lograr nada.

Minutos después apareció otra patrulla: «Vamos a subir nosotros primero, vemos cómo está el pueblo y, si pueden acceder a sus casas, les daremos permiso inmediatamente». Fueron apenas 10 minutos, pero que se hicieron eternos para estos 51 vecinos de Trabazos que veían como, dos días después, su infierno iban a suavizarse levemente. Una caravana de coches llena de alegría, alivio y lágrimas de felicidad ascendió los dos kilómetros que separaban este desvío de Trabazos.

Y vieron, al fin, sus casas, en la mayor parte de los casos, como las dejaron. Primera sensación de sosiego entre los habitantes de esta pequeña localidad en la que, salvo una vivienda a la que el fuego rozó una esquina, todas las casas estaban intactas.

Un paisaje irrecuperable

«Las casas se han salvado, dentro de lo malo, estamos bien», señala Laura, una de las vecinas. Abrazos, lágrimas y encuentro de sensaciones. Porque sí, las casas estaban bien, habían salvado el tipo. Pero el paraje era, tal y como describe otro vecino, Antonio Pérez, «desolador». «El paisaje no se va a recuperar en 50 o 60 años, es un auténtico horror», añade.

Pese a que los hogares estaban en buen estado, no sucedió lo mismo con otro tipo de propiedas, como huertos o fincas aledañas. «¡Se ha quemado todo!», gritaba, entre lágrimas, una vecina, que también pudo observar como las llamas se habían quedado a escasos metros de uno de sus pajares durante estas últimas horas. El rastro negro del paso de las llamas era el 'chivato' que 'contó' a esta mujer que una de sus propiedades se había salvado por muy poco.

Aún así, en Trabazos el estado de alerta sigue activado. Una cuadrilla de las Brif continua en el pueblo y hará noche allí para refrescar el terreno y poder actuar rápidamente si algún pequeño foco se reaviva. Esta localidad recupera parte de su alegría, la de volver a recibir a los 51 vecinos que pasan ahí el verano. Pero esta felicidad no es completa, ya que Trabazos llora por haber perdido su riqueza paisajística, 'robada' por un inclemente fuego y un pirómano, y que tardará décadas en recuperar.

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