Vecinos de Burón consideran que «no se puede retar» a la CHD y piden un acuerdo para las casas bajas

Imagen de las casas bajas de Burón. / Sandra Santos

Los habitantes de estos terrenos también critican la actitud de la Confederación por «manejar el asunto como le ha dado la gana» y consideran que les tratan «como punkis que nos hemos metido en unas casas»

RUBÉN FARIÑASBurón

El pantano de Riaño anega las tierras de esa zona de la montaña leonesa desde que el 31 de diciembre de 1987 se cerraran sus compuertas. Ahora, tres décadas después, los 'fantasmas' de aquel entonces han vuelto a resurgir.

En junio, la Confederación Hidrográfica del Duero emitió las primeras cartas de desahucio para los vecinos que habían seguido viviendo en las casas bajas del pueblo de Burón y Vegacerneja.

Meses después, en diciembre, un nuevo envío despertó el revuelo en estos municipios y ha provocado una dualidad de ideas, entre algunos que proponen retar a la CDH y los que buscan llegar a un acuerdo.

«Se trata de un tema delicado que destapa muchas sensibilidades», han asegurado un grupo de vecinos que, desde hace un tiempo, están negociando con la Confederación y logró que el Ayuntamiento de Burón presentara una moción a favor de mantener estas viviendas.

Dispuestos a encerrarse en las casas

Denuncian que hay a algunos, quienes ya vieron tirar su casas, que «les da igual» y que hay otros que «están un poco derrotados» porque tienen una segunda vivienda, una hornera o una cuadra en esos terrenos.

Los vecinos también critican la actitud de la CDH por «manejar el asunto como le ha dado la gana» y consideran que les tratan «como punkis que nos hemos metido en unas casas».

Los afectados en primer lugar tenderán un puente hacia Confederación con el fin de que se pueda cerrar un acuerdo pero ya advierten que, de no existir, están «dispuestos» a encerrarse «en las casas» reabriendo así una herida que parecía cerrada.

La 'cota 1.103'

A esas casas nunca llegaron las aguas así que los vecinos optaron por continuar residiendo en las mismas e, incluso, proceder a su rehabilitación «más por cuestiones sentimentales que por otras cuestiones y con el fin de que las casas se mantuvieran en pie», ha relatado a leonoticias uno de ellos.

De algún modo, para todos los vecinos, las casas que ahora deben ser legalmente abandonadas con un nexo de unión con la raíz familiar a esa zona, tan brutalmente dañada por la irrupción del pantano.

La clave, según han relatado, es la conocida 'cota 1.103'. Ésa es la conocida como 'cota de seguridad' y por debajo de ella todo debe ser arrasado para dar 'paso' al agua del pantano.

La posible solución

Por encima de la 'cota de seguridad' actual Confederación también tenía algunas viviendas expropiadas pero decidió revertir éstas a sus titulares o nuevos residentes al estar por encima de ese 'listón' de los 1.103 metros.

Ahora, y según los vecinos, «la solución podría ser una rebaja en la cota porque está claro que el agua no llegará hasta allí en ningún momento. En esa zona se encuentra el Palacio de los Condes de Caso, del siglo XVII, y que Confederación ahora quiere mover piedra a piedra a otro lugar. Lo único que pedimos es que se aplique un poco de sentido común. Enviar las cartas que se han remitido en los últimos días es abrir una herida enorme», han relatado a leonoticias.

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